Caravaca vista por un inglés: El viaje de Sir Mark Sykes en 1911

Os dejamos aquí un interesante artículo del archivero municipal Francisco Fernández sobre cómo un inglés, acaso uno de los primeros turistas,  vio a comienzos de siglo nuestra ciudad.

Sir Mark Sykes fue un militar y diplomático inglés, que adquirió notoriedad en los años finales de la Primera Guerra Mundial gracias a las misiones que llevó a cabo para el Ministerio de Relaciones Exteriores británico en Oriente Medio y que culminaron en el controvertido acuerdo entre el Reino Unido y Francia para repartirse el territorio tras la derrota del ejército otomano, conocido con los apellidos de los representantes de ambos gobiernos: Sykes-Picot. Con anterioridad a este suceso, Sykes había viajado en varias ocasiones por Oriente Medio y Turquía convirtiéndose en experto conocedor de la zona, lo que le valió ser nombrado embajador honorario en Constantinopla. No obstante, su gran afición fue la escritura, llegando a publicar varios libros, entre los que destacan los referidos a sus viajes: “Cinco provincias turcas”, “El hogar del Islam” y “El último patrimonio de los califas”. Murió en 1919, a los 39 años, víctima de la epidemia de gripe española, poco después de concluir la guerra cuando se encontraba en París participando en las negociaciones del armisticio.

Algún tiempo después, en 1923, otro aristócrata y diplomático inglés Sir John Randolph Leslie, más conocido como Shane Leslie, publicó una biografía de este personaje, en la que incluyó parte de su correspondencia personal así como otros documentos inéditos. Entre otros asuntos, el libro recoge su sorprendente viaje por España en 1911, año en que fue elegido miembro del Parlamento, llamando la curiosidad tanto por los lugares visitados como por el itinerario que siguió.

Según relata el propio Sykes en una carta dirigida a su esposa el 28 de febrero de ese año incluida en este libro, su llegada a nuestro país tuvo lugar en Cartagena, donde desembarcó procedente de Orán, con la intención de visitar Murcia, Cáceres, Sevilla, Córdoba, Granada, Madrid y Burgos. De aquí marchó a Murcia, donde tras permanecer algunos días se dirigió a nuestra ciudad en carro ya que, con buen criterio, no se fió de la proposición del guía que había contratado de alquilar 3 caballos al precio de 50 francos diarios cada uno.

A diferencia de su pésima opinión sobre los españoles a los que califica de tontos, vanidosos, estúpidos, orgullosos y perezosos, entre otras lindezas, Sykes se sorprendió gratamente del carácter y costumbres de los murcianos y aunque encontró nefastas algunas como el regateo, el desinterés, el desconocimiento de idiomas extranjeros, el uso excesivo del aceite de oliva, la falta de mantequilla o la poca calidad del tabaco, su valoración general resultó positiva, considerándolos “gente realmente buena”, a pesar de sus aciagas experiencias tanto con el referido guía, del que se libró en cuanto pudo, como con el posadero, que le estafó 200 francos, justificando sus convecinos sus malas prácticas por ser ambos “catalanes y anticlericales”. Lo que no pasó inadvertido a su experta mirada fue la presencia en nuestros antepasados de ciertas características y rasgos árabes: “obviamente los murcianos son árabes, más árabes que los argelinos”, lo que explica debido a mezcla de los musulmanes obligados a convertirse para no ser expulsados con la población cristiana. En cambio, lo que no resultó ser de su agradó fue la ciudad, de la que dice que “no es bonita ni tiene buenos edificios”.

Ultimados los preparativos, se puso en marcha en dirección a nuestra ciudad realizando escala en Mula donde debió cambiar el carro por burros ya que indica que las últimas 25 millas (poco más de 40 kilómetros) las hizo montado en uno de ellos. Continuó atravesando Bullas y Cehegín, “cruzando colinas boscosas” y “pasando casas de campo con extraordinarios jardines silvestres” hasta que por fin llegó a Caravaca, donde permaneció una jornada, durante la cual visitó el castillo y adoró la Cruz, describiendo con detalle las circunstancias en que se produjo. Tras pernoctar, pero sin apenas descanso por los constantes tañidos de las campanas, Sykes formó una nueva caravana contratando los servicios de 2 arrieros, 2 burros y 2 caballos, reemprendiendo la marcha en dirección a Yeste donde fue sorprendido por una tormenta que le hizo enfermar. Previamente había pasado por el Sabinar, lugar que describe como “mucho más pobre que la mayoría de los pueblos árabes, pero más limpio”.  El texto completo de su estancia en nuestra ciudad es el siguiente (agradezco a José Costa Sánchez, profesor del IES San Juan de la Cruz, su traducción, ya que el libro no se ha editado nunca en nuestro país): “Mi viaje continuó. Fuimos de Mula a Bullas y de Bullas a Cehegín, y de Cehegín a este lugar, cruzando colinas boscosas, pasando casas de campo con extraordinarios jardines silvestres y árboles, y cada dos horas atravesando un pueblo del tamaño aproximado de Driffield, no demasiado pintorescos. Todos tienen una iglesia, ciertamente hermosa por el efecto lumínico del interior, y poco más. Cabalgamos sobre asnos durante veinticinco millas. Aquí en Caravaca hay alrededor de 30.000 habitantes. Dicen que nunca antes habían visto a un inglés. Hay un castillo morisco en lo alto de la colina a la que subí: un viejo sacerdote y tres policías y una horda de chiquillos estaban ante la puerta de una extraordinaria capilla de mármol rojo en medio de las ruinas del castillo. Entré, y como hice una genuflexión el viejo sacerdote me miró con mucha curiosidad. Al poco rato me hizo una señal para que me acercara al Altar, cosa que hice; se puso por encima un sobrepelliz, un chiquillo hizo sonar una campana y todos se arremolinaron en las barandillas. Fui conducido hasta los escalones del Altar, el viejo sacerdote se arrodilló, el chiquillo tocó la campana, el sacerdote abrió el Sagrario, el chiquillo volvió a tocar la campana, el sacerdote sacó un paño de color púrpura y se arrodilló, el chiquillo volvió a tocar la campana; entonces el sacerdote abrió el paño y se produjo una especie de resplandor de luz, diamantes, rubíes, zafiros, y ópalos -una cruz de cerca de seis pulgadas de largo. Hoc est lígnum crucis, dijo el sacerdote, y me la dio a besar, y luego a los chiquillos y a los policías. Esta es una famosa reliquia, y se llama la Cruz de Caravaca. Anoche apenas dormí por culpa de las campanas. Ya no puedo seguir escribiendo- Termino.”

 

Fuente: elnoroestedigital.com

El origen del teatro en Caravaca

Teatro decimonónico en Caravaca de la Cruz

El gusto por el teatro de los caravaqueños es proverbial y viene de antiguo, prueba de ello es que al menos desde 1581, está documentado, que el Corpus se celebraba con representaciones teatrales religiosas; teatro de calle que se mantendría durante todo el siglo XVII.  Algo más tarde, en torno a 1656, sabemos de la existencia de una ermita dedicada a N.S. del Buen Suceso y ligado a ella, un patio de comedias cuya recaudación le quedaba destinada.

Además del Patio de Comedias del Buen Suceso, a partir del siglo XVIII se representaban piezas en la Plaza Mayor, siempre con motivo de algún suceso importante vinculado a la población.  En Caravaca actuaron cómicos de Murcia y compañías de farsantes o comedias, en 1769, 1797 y 1771. Pero hasta  mediados del siglo XIX no se construye un teatro moderno acorde con la importancia de Caravaca. Se encomendaron sus obras a Alejandro López y los decorados pictóricos al sardo Enrique D¿Almont que además asumió su dirección. El edificio se dio oficialmente por terminado el 3 de mayo de 1847 inaugurándose con una obra de teatro esa misma noche.  La inversión superó los 60.000 reales.Un cuarto de siglo después hubo que reparar el desgastado mobiliario y se repuso la decoración. Fue el momento en el que el Ayuntamiento decidió ceder el local de manera gratuita a las compañías de aficionados.

El Diario de Murcia no precisa qué compañía era la que actuaba en Caravaca allá por 1881 con motivo de las fiestas de la Cruz.  Sabemos que en octubre actuaba en la localidad la compañía dirigida por Ricardo Simo, que procedía de Águilas. Pero al año siguiente fue una compañía de zarzuela que estaba actuando en Cartagena con gran éxito la que visitó la población. Era su principal protagonista el tenor cómico murciano Pablo López. En el verano de 1889 el teatro local vio en su escena la zarzuela “Clotilde” del autor Abelardo Rodríguez y música del pianista Nogueras que, a decir del comentarista de prensa, “estuvo animada y graciosa”.

Dos acontecimientos teatrales tuvieron lugar en 1892. En marzo se representaba en Los Royos el clásico de Zorrilla “Don Juan Tenorio”, curiosamente fuera de temporada y meses después pasaba por Caravaca la compañía infantil de zarzuela del colegio cartagenero Progreso y Porvenir de la Infancia, que actuaba bajo la dirección de Vicente Fuster.

En muchas localidades había algún grupo de teatro compuesto por aficionados; también en Caravaca y en 1893 pusieron en escena dos obras en la noche del día del Corpus: “La cruz del matrimonio” y “El loco de la buhardilla”. Algunos de sus componentes eran: “Encarnación Calzada, señora Torrecilla, señores López Melgares, Pérez Miravete, etc”. La función se clausuró con la actuación de un sexteto dirigido por Alfonso García de Murcia.

Las ordenanzas municipales dedicaron varios artículos al comportamiento cívico de los ciudadanos en el teatro, en 1895. El objetivo era lograr que un sector de público demasiado vehemente guardara la compostura precisa durante las representaciones. En cuanto a las actuaciones, aquel mismo año volvió una compañía de zarzuela ya conocida en Caravaca que, bajo la dirección de Pablo López, andaba de gira por Cartagena, Almería y Albacete, todo un auténtico lujo.

La Compañía Gorgé y Grajales ponía en escena con motivo de los festejos de la feria de septiembre en 1898, dos zarzuelas. El año había comenzado con una función a beneficio de la asociación procesionista de los blancos a cargo de una compañía local de aficionados dirigida por Vicente de la Torre. La siguiente referencia hallada es de tres años después, es decir, de 1901 y el momento, las fiestas de la Cruz, pero el precio excesivo de las entradas provocó, al parecer, un fracaso de público; otro tanto le sucedió a la compañía de zarzuela que en octubre visitó la localidad. Pero en 1902 fue una compañía cómica la que pisó escenario en Caravaca con Espantaleón al frente. También se representaron obras de teatro en el Salón Novedades, desde 1909 y en el Salón Teatro del Casino, en 1911.

Escenario del teatro Thuillier en 1906

La compañía de Emilio Thuillier

La compañía dramática del malagueño Emilio Thuillier Marin visitó Caravaca en 1903 y alcanzó tal éxito que se decidió poner su nombre al teatro.  Por cierto, el cuarto teatro data de 1926 y se trata del Gran Teatro Cinema que, como su nombre indica, nació más orientado al séptimo arte que a las representaciones escénicas.  A pesar de ello, para todo se empleaba y prueba de ello es que la Compañía de zarzuela Galván-Andreu, de reconocido prestigio en la Región, visitó Caravaca en octubre de 1905 y cosechó en ella un nuevo éxito.  En la feria de 1910 pasarían por el teatro una docena de obras diferentes, destacando las de los hermanos Álvarez Quintero. En 1914 triunfó en el Teatro Thuillier  la Compañía de zarzuela dirigida por Pascual Gregori y Mateo J. Nogueras.

 

Dando un considerable salto en el tiempo, cabe mencionar que en 1925 se celebró una función benéfica a beneficio de la Santa Cruz.  La Compañía era de aficionados locales y pusieron en escena una comedia de los hermanos Álvarez Quintero titulada “Doña Clarines” además del juguete cómico “Lola, Lolilla, Lolita y Lolo”. Actuaron Julia y Pepita Martínez Carrasco, José Melgares Alfonso, Carmen Celdrán y Andrés Piqueras y las hermanas Bolt, entre otros. Meses después, los caravaqueños disfrutaban con la comedia de los hermanos Álvarez Quintero titulada “El genio alegre”.  Benizar dispuso del Teatro de la Infancia desde 1926. En cuanto a obras y autores, reseñar la existencia de un monólogo dramático escrito en 1918 por J. José Ibáñez, titulado “La hija del emigrante”.

Fuente: www.regmurcia.com

 

ORÍGENES DEL FÚTBOL EN CARAVACA DE LA CRUZ

El  Noroeste fue una de las últimas comarcas de la Región de Murcia en las que se desarrolló la práctica del fútbol. Las malas comunicaciones de la época impidieron que este deporte, que a finales del siglo XIX ya se conocía en el Alto Guadalentín, no se popularizara en localidades como Caravaca de la Cruz, Cehegín o Calasparra hasta la década de 1920.

Cabe suponer que en Caravaca durante los primeros años de esta década, los jóvenes organizaban partidos de fútbol entre ellos, y que con el paso del tiempo, los jugadores más destacados constituyeron un equipo representativo de la localidad, al que denominaron Caravaca Football Club, para enfrentarse a clubes de otras poblaciones.

 

Primeros datos

La primera referencia sobre un partido disputado por el Caravaca se remonta al 15 de abril de 1923 cuando el equipo de esta localidad se enfrentó al Cieza. A partir de entonces la pasión por el fútbol creció de forma desmesurada. El Caravaca Football Club se constituye de forma oficial como sociedad deportiva el 3 de septiembre de 1924. Cuatro días más tarde se convierte en uno de los clubes fundadores de la Federación Murciana de Fútbol.

Documento de la constitución oficial del Caravaca Football Club

 

El Caravaca se inscribió para participar en la competición, pero a última hora decidió retirarse (no se sabe si por motivos económicos, o por no disponer de un terreno de juego adecuado). Durante 1925 el equipo caravaqueño disputó varios encuentros amistosos ante equipos de localidades cercanas, y otros de Murcia, pero a partir de mediados de año el interés por el fútbol descendió notablemente.

Caravaca Football Club en 1924

 

La directiva fundadora del club presenta su dimisión el 1 de julio de 1925. Una semana más tarde, un grupo de siete personas se hacen cargo del equipo, pero no logran sacarlo adelante. Es muy probable que el Caravaca Football Club desapareciera antes de finales de este año.

A partir de entonces comienza una época oscura en la historia del fútbol de Caravaca que se extenderá hasta 1931, año en el que se funda la Unión Deportiva Caravaqueña.

El primer partido

Las primeras noticias sobre la existencia de un equipo de fútbol en Caravaca de la Cruz, como ya hemos dicho, datan de 1923. En este año la prensa de la época recoge un enfrentamiento disputado en Cieza entre el Club Deportivo Cieza y el primer equipo de fútbol organizado que existió en Caravaca: el Caravaca Football Club.

El encuentro, que terminó con la victoria del equipo ciezano por 2-1, se celebró el 15 de abril ante un gran número de espectadores. El campo de fútbol no reunía los requisitos más elementales para disputar un partido de fútbol porque las medidas no eran reglamentarias y porque no existía ningún impedimento para que el público invadiera el terreno de juego. El apasionamiento de algunos de estos aficionados obligó a detener el partido en varias ocasiones y dejó para el recuerdo dos curiosas anécdotas que sirven de ejemplo para ilustrar la cultura futbolística de la época.

Jugadas polémicas

El primer tiempo acabó con empate a cero. En la segunda parte el Cieza logró el primer tanto. Poco después el árbitro del encuentro, Cesari, tuvo que tomar decisiones muy controvertidas en dos acciones en las que finalmente concedió validez a sendos goles. En una jugada de ataque del Cieza, un defensa del Caravaca se hace un pequeño lío con el balón en su área cuando trata de despejar a córner y según el criterio de los aficionados locales el balón entra en su portería, pero el árbitro no lo advierte y pita el saque de esquina. Sin embargo, ante la insistencia de los espectadores, el árbitro decide modificar su decisión y conceder el tanto.

El gol del Caravaca, logrado a falta de cinco minutos para el final, también fue conseguido de una manera muy poco ortodoxa. Un jugador caravaqueño dispara a portería, el portero despeja el balón y tras rebotar en un aficionado entra en la portería. En esta ocasión las protestas de los ciezanos (que también se quejaron de que el delantero visitante había tocado el balón con la mano) no sirvieron de nada.

Inexperiencia del Caravaca

La inexperiencia de los jugadores de Caravaca se dejó ver en algunos lances del juego, como en una acción en la que quisieron detener el partido con el balón en juego para hacer un cambio tras la lesión de un compañero, o en las jugadas de ataque del Cieza cuando los cinco delanteros caravaqueños bajaban a defender su portería, algo que sorprendió al público, pues en esta época no era habitual que los delanteros defendieran las jugadas de ataque del equipo rival.

Tras la finalización de este partido se anunció la disputa de un partido de revancha en Caravaca que tendría lugar el 6 de mayo, como un acto de las Fiestas de la Santísima y Vera Cruz. El Ayuntamiento de Caravaca se comprometió a regalar una copa de plata al vencedor. No ha sido posible saber si ese encuentro se llegó a disputar.

Fuente: www.regmurcia.com

Castillo de Poyos de Celda

La fortificación se encuentra enclavada en la pedanía caravaqueña de Los Royos, muy cerca de las llamadas Casas de La Capellanía, y sobre una estratégica elevación que controla los campos circundantes y un importante alumbramiento de agua (la fuente de La Capellanía).

 

Su acontecer histórico

Los orígenes del castillo se remontan a época islámica, al igual que un relevante poblamiento asociado a la fortificación, que se sitúa en la fachada oeste del cerro. Incluso algunos autores han identificado estos restos monumentales con el castillo de Yayttilla, mencionado por el geógrafo musulmán al-Udri a mediados del siglo XI. No obstante, es ya en época cristiana, a partir de la segunda mitad del siglo XIII, cuando las noticias referentes al castillo comienzan a ser más reveladoras. Gracias a ellas sabemos su final dependencia de la Orden de Santiago y su probable abandono y destrucción hacia el siglo XVI.

 

 

En la actualidad, podemos contemplar las ruinas de una fortificación adaptada a la cumbre del cerro, con planta casi rectangular y flanqueada por seis torreones bien distribuidos y adosados a sus lados mayores (los situados al oeste son los peores conservados), con unas dimensiones medias de unos 55 m. en sentido norte sur y 20 m. de este a oeste, en cuyo interior se conservan aún varios aljibes. Hacia la ladera oriental se situó el poblamiento, cuyos restos son apenas perceptibles. Todas estas estructuras constructivas se encuentran declaradas BIC.

 

Excavado un pequeño sector exterior en la mitad meridional, los muros relevaron estar enlucidos y surgió un pequeño acceso en parte tallado en la roca. En su interior, hacia el sector sureste, se encuentran varios aljibes, de los cuales uno aún conserva bien su bóveda de medio cañón. Mientras, por el norte, parece que hacia el exterior, se le adosó otro recinto fortificado, de mucha menor entidad, que quizá sirviese como redil o pequeño albacar.

 

 

Los muros de la fortaleza fueron construidos mediante tapiales, utilizando, junto a la argamasa de cal, piedras de gruesa factura, lo que ha contribuido también al mal estado de conservación que presenta en la actualidad.

 

 

Fuente: www.regmurcia.com

LA OVEJA SEGUREÑA

Coincidiendo con la Feria de Caravaca que se celebra esta semana, dedicaremos el blog de hoy a una raza autóctona: la oveja segureña.

Este tipo de ovejas deben su nombre a la Sierra y al río llamados Segura, y comprende animales de formas alargadas y tamaño medio, con vellón de lana entrefina, sin cuernos tanto el macho como la hembra, que se explotan principalmente para la producción de carne, proporcionando corderos de alta calidad, con elevados rendimientos en el matadero.

Los censos de la raza Segureña se cifran actualmente en torno a 1.250.000 cabezas repartidas fundamentalmente en la zona de confluencia comprendida entre las provincias de Jaén, Granada, Almería, Murcia y Albacete.

A pesar de la importancia de esta raza ovina autóctona no es hasta hace bien poco, en el año 1978, cuando los ejemplares de esta raza dejan de estar incluidos dentro de los de la raza Manchega en los censos oficiales y cuando se establece el Registro Especial y se crea la Asociación Nacional de Criadores de Oveja Segureña (ANCOS) que vela por la pureza de la raza.

Sin embargo y a pesar de la situación aparentemente favorable, sobre esta raza, al igual que sobre otras razas autóctonas españolas, se cierne un futuro incierto debido a la exigencia de los mercados de corderos cada vez más precoces y mejor adaptados a su crianza en cebaderos, lo que está desplazando la producción tradicional hacia sistemas más intensivos y menos sostenibles y respetuosos con el medio ambiente.

De este modo, y de no cambiar la tendencia, las ovejas Segureñas, de elevada rusticidad y perfecta adaptación al medio en el que viven, pronto dejaran de vagar por nuestras cañadas, sembrados y rastrojos en busca siempre de los mejores pastos.

Fuente: www.regmurcia.com

 

TORRE DE LOS TEMPLARIOS DE CARAVACA DE LA CRUZ

 

 

La llamada Torre de los Templarios se encuentra situada en el paraje conocido como las Fuentes del Marqués, a unos dos kilómetros del centro urbano de Caravaca; un lugar muy frecuentado por turistas y caravaqueños que aprecian las bondades de un paisaje con gran riqueza natural, abundante masa arbórea y canales de aguas cristalinas.

A la torre y a su excepcional entorno se accede por una carretera asfaltada que parte de la propia población de Caravaca. Una vez allí, el visitante dispone de amplios aparcamientos, así como diversas dependencias dedicadas a la hostelería donde completar una agradable visita. Además, la entrada al interior de la torre es hoy posible gracias al establecimiento en su interior del Centro de Interpretación de la Naturaleza de las Fuentes del Marqués.

Origen, forma y función

Los orígenes de esta construcción son algo confusos y habría que situarlos en torno a los siglos XVI y XVII, cuando es posible que se construyese la torre actual sobre otra más antigua. Al parecer, su nombre contemporáneo lo recibiría ya por remembranza decimonónica de la encomienda de la Orden del Temple, establecida en Caravaca por la corona de Castilla durante los primeros años transcurridos desde la Reconquista. La obra actual estaría relacionada con una explotación rural, a juicio de Navarro Suárez, de tipo señorial, que aprovecharía los excelentes recursos hídricos del lugar.

Se trata de una obra de planta cuadrangular, de generosas dimensiones, sobre cuya puerta se abre un característico óculo. Sus muros, levantados con sillería bien labrada, y sus grandes vanos, ya denotan el poco –o nulo– carácter bélico de la torre.

La torre de los Templarios está declarada Bien de Interés Cultural por la Disposición Adicional Segunda de la Ley 16/1985, de 25 de junio del Patrimonio Histórico Español.

 

Arquitectura

El edificio se inscribe en una planta cuadrangular, y sus alzados pueden dividirse en tres cuerpos. A la izquierda de la entrada principal existe una pequeña edificación adosada que alberga el hueco de la escalera de la torre. A su exterior, en la fachada principal, se abren cuatro vanos: la puerta, coronada por un óculo, y dos ventanales que marcan los dos pisos superiores.

En su interior, destaca en la planta baja una estancia excavada en la roca, con techo abovedado, que pudo haber tenido diferentes usos (capilla, reflectorio.). Y si bien a la planta primera se accede por una escalera que parte desde la baja, la entrada a la planta superior se efectúa por el exterior, desde el cerro, aprovechando el desnivel de la roca sobre la que se construyó el conjunto del edificio.

 

 Los muros de la torre se levantaron con sólidos sillares de caliza trabada con argamasa de cal, y finalmente la cubierta se realizó a cuatro aguas usando teja árabe.

Germen de la Torre

Existen diferentes hipótesis acerca del origen de la Torre de los Templarios. Es posible que antes de la actual existiese en el lugar algún tipo de fortificación vinculada al control de las fuentes allí existentes, así como a los campos que pudo regar. La construcción de esta torre primigenia pudo haberse realizado durante la segunda mitad del siglo XIII, quizá coincidiendo con el dominio de la Orden del Temple sobre las tierras caravaqueñas en los años inmediatos a la Reconquista, y de ahí heredara su nombre. No obstante, Navarro Suárez advierte que este nombre lo pudo recibir ya durante el siglo XIX.

Usos del edificio

Fuera como fuese, parece claro que la torre actual difícilmente pudo haber tenido un carácter bélico puro, y más bien habría que vincularla a una explotación señorial asentada sobre el lugar, que aprovechara la abundancia de agua. Así pudo surgir –según el autor mencionado– hacia finales del siglo XVI o comienzos del XVII, este edificio tan característico, más tendente al uso residencial, aparente, de algún personaje de la nobleza santiaguista con raíces en Caravaca. Y algunos datos apuntan a que fue, efectivamente, lugar de morada de Don Rodrigo de Moya, alcaide de la fortaleza de Caravaca y uno de los grandes oligarcas de la zona en el siglo XVII. Sin embargo, ya en el siglo XVIII, la propiedad de la torre y su entorno era del Marqués de Uribe.

Vistas desde la Torre de los Templarios.

Fuente:http://www.regmurcia.com

TOWER OF THE TEMPLARS OF CARAVACA DE LA CRUZ

The so-called Torre de los Templars is located in the place known as Fuentes del Marqués, about two kilometres from the town centre of Caravaca; A place very frequented by tourists and caravaqueños who appreciate the benefits of a landscape with great natural richness, abundant arboreal mass and channels of crystalline waters.

The tower and its exceptional surroundings are accessed by a paved road that part of the town of Caravaca itself. Once there, the visitor has ample parking, as well as various units dedicated to the hotel where to complete a pleasant visit. In addition, the entrance to the interior of the tower is today possible thanks to the establishment inside the centre of interpretation of the nature of the fountains of the marquis.

Origin, form and function

The origins of this construction are somewhat confusing and should be placed around the 16th and 17th centuries, when it is possible that the current tower is built on an older one. It seems that his contemporary name would already receive him by Remembrance century of the command of the order of the Temple, established in Caravaca by the crown of Castile during the first years since the reconquest. The current work would be related to a rural exploitation, in the opinion of Navarro Suárez, a state-type, who would take advantage of the excellent water resources of the place.

It is a work of quadrangular plant, of generous dimensions, on whose door a characteristic inoculum is opened. Its walls, raised with well carved ashlar, and its great vains, already denote the little – or null – warlike character of the tower.

The Tower of the Templars is declared well of Cultural interest by the second additional provision of law 16/1985, of 25 of June of the Spanish historical patrimony.

 

Architecture

The building is inscribed in a quadrangular plant, and its elevations can be divided into three bodies. To the left of the main entrance there is a small terraced building that houses the stairwell of the tower. To its exterior, in the main façade, four openings are opened: the door, crowned by a glass, and two windows that mark the two upper floors.

Inside, it stands out in the ground floor a stay dug in the rock, with vaulted ceiling, which may have had different uses (chapel, Reflectorio.). And although the first floor is accessed by a staircase that departs from the ground, the entrance to the upper floor is carried out by the outside, from the hill, taking advantage of the level of the rock on which the whole building was built.

The walls of the tower were erected with solid limestone ashlars locked with lime mortar, and finally the roof was made in four waters using Arabian tile.

 

Tower Germ

There are different hypotheses about the origin of the Tower of the Templars. It is possible that before the present there was in the place some type of fortification linked to the control of the existing sources, as well as to the fields that it could irrigate.The construction of this primordial tower could have been carried out during the second half of the thirteenth century, perhaps coinciding with the dominance of the order of the Temple on the Caravaqueñas lands in the years immediately to the reconquest, and from there it inherited its name. However, Navarro Suárez warns that this name could be received already during the nineteenth century.

 

Uses of the building

Outside as it was, it seems clear that the current tower could hardly have had a pure warlike character, and rather it would have to be linked to a seigniorial exploitation based on the place, which took advantage of the abundance of water. Thus it could arise-according to the author mentioned-towards the end of the XVI century or beginning of the XVII, this building so characteristic, more aimed at the residential use, apparent, of some character of the nobility Santiaguista with roots in Caravaca. And some data point to the fact that it was, indeed, a place of abode of Don Rodrigo de Moya, Warden of the fortress of Caravaca and one of the great oligarchs of the area in the seventeenth century. However, in the eighteenth century, the property of the tower and its surroundings was of the Marquis de Uribe.

 

Views from the tower of the Templars.

Source:http://www.regmurcia.com

 

 

THE HERMIT OR CHURCH OF SANTA ELENA IN CARAVACA DE LA CRUZ

The hermit of Santa Elena is located in a neighborhood of Caravaca located on top of a hill, the Cabezo de la Cruz, and next to the Plaza del Hoyo, now the Wine Horses.

It is a baroque church of the XVIII century, with a single nave, with a high choir at the foot, with three sections and covered by an arched vault with a cruiser. In the cruiser it presents / displays vault vaída.

In the hermitage there is a baroque altarpiece with the image of Our Father Jesus Nazarene. It is an image of dress, of great devotion.

In it takes place the besapié of the first Friday of March, and from here part the procession of Good Friday in the morning.

The image of Santa Elena accompanies the Santísima and Vera Cruz in the processions patronales of the month of May.

Titularity: Diocese of Cartagena

Address: CANALEJAS STREET. Caravaca de la Cruz

Architecture of the temple

Building of the XVIII century, of single nave with cruiser and lateral hornacinas, with high choir to the feet. The main altar is on a grandstand. In the interior we find arches of semicircular, pilasters and vaults of half cannon roped.

The facade is decorated with pilasters, capitals and friezes in ocher color simulating the jasper of the tower; also has a large balcony with wrought iron gate and on its right side a tower of a single body.

In the 1970s, the original mud tile floor was replaced by a modern terrazzo. This unsuccessful intervention was paid for by an industrialist from Caravaca.

Temple Heritage

This hermitage has a baroque altarpiece, the work of Agustín López, from 1707, with the image of Our Father Jesus Nazareno (18th-20th century); image of dress, of great devotion.

We also find modern images of deep popular tradition:

St. Helena, mother of the emperor Constantine, who thanks to her his son embraced the Catholic faith. The carving was donated to the Bando de los caballos del Vino and since 2005 it supplements the previous image that will remain in the Hermitage of Santa Elena in the processions patronales.

 

San Juan Evangelista, titular of the cofradía of the Whites, carving of the Murcia sculptor Jose Sánchez Lozano, of 1947.

 

The Prayer in the Garden, which parades the night of Holy Wednesday. Brotherhood of the Moraos.

Saint Lucia (20th century), image of great popular devotion. Advocate against sight-related diseases. Its celebrations were celebrated in the month of December.Santa Águeda, twentieth century.San José, twentieth century.La Dolorosa, twentieth century.

Painting:

Virgin of the Good milk with San Juanito and the Niño.Lienzo of the Crucified one.

 

History of the temple

There is a tradition that the hermitages of northwestern Murcia were built from the reconquest of Granada in the late fifteenth and early sixteenth centuries. This flourishing of the hermitages continued during the XVII and XVIII centuries with the so-called rural baroque, where the proportions of the buildings increased in their structure, obtaining a greater ornamentation in all the church, with altarpieces, painting to temper, etc. During the nineteenth century there was a stagnation of the construction of hermitages, knowing a new rebirth in the second half of the twentieth century, reaching to this day, with functional and utilitarian buildings.

As has been said, the eighteenth century will be the great century of architectural and decorative changes in terms of covers, wider cruises, domes, etc. It is at this moment when new hermitages appear like the one that concerns us of Santa Elena and the one of Santa Inés, this one attached to a stately cortijo in Caravaca. In the Campo de Moratalla, the one of San Juan Bautista, the one of San Pedro and the one of Sabinar are very similar to owning a portico to the feet, and in the urban helmet the one of Santa Ana. In Calasparra, the Sanctuary of Ntra. of the Hope and the hermitage of the Ecce Homo of unique invocation in the zone.

In the Cup of Bullas the hermitage of the Consolation today very transformed and in the garden of Cehegín the one of the Campillo de los Jiménez, that conserves the majority of its mural decoration.

At the end of the eighteenth century and beginning of the nineteenth century, bell-tower towers emerged, as in the case of the hermitage of Santa Elena.

Most of the liturgical services of the hermitages are very recent because of the destruction they suffered during the Civil War and even today.

Works by important artists

Among the proper names that appear linked to this hermitage is the one of Jose Sánchez Lozano, sculptor Murcia of century XX, follower of the aesthetics of Francisco Salzillo, who dedicated itself in the post-war period to make restoration sculptures so that the churches of the Region recover their Saints destroyed in the contest. For the hermitage of Santa Elena it realizes a sculpture of San Juan Evangelista of 1947.

Also appears the one of Agustín Lopez, who realized baroque altarpiece for the hermitage of Santa Elena, dated 1707. Also we can find an altarpiece of this artist in the church of San José, of the Monastery of Carmelaca Mothers of Caravaca.

Source: www.regiondemurcia.com

 

IGLESIA O ERMITA DE SANTA ELENA EN CARAVACA DE LA CRUZ

 

La ermita de Santa Elena, se encuentra ubicada en un barrio de Caravaca situado en lo alto de una colina, el Cabezo de la Cruz, y junto a la Plaza del Hoyo, en la actualidad de los Caballos del Vino.

Se trata de una iglesia barroca del siglo XVIII, de nave única, con coro alto a los pies, de tres tramos y cubierta por bóveda de arista con crucero. En el crucero presenta bóveda vaída.

En la ermita se conserva un retablo barroco con la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Se trata de una imagen de vestir, de gran devoción.

En ella tiene lugar el besapié del primer viernes de marzo, y desde aquí parte la procesión del Viernes Santo por la mañana.

La imagen de Santa Elena acompaña a la Santísima y Vera Cruz en las procesiones patronales del mes de mayo.

Titularidad: Diocesis de Cartagena

Dirección: CALLE CANALEJAS.Caravaca de la Cruz

 

Arquitectura del templo

Edificio del siglo XVIII, de nave única con crucero y hornacinas laterales, con coro alto a los pies. El altar mayor está sobre un graderío. En el interior encontramos arcos de medio punto, pilastras y bóvedas de medio cañón encamonadas.

La fachada está decorada con pilastras, capiteles y frisos en color ocre simulando el jaspe de la torre; también posee un gran balcón con reja de forja y en su lado derecho una torre de un solo cuerpo.

En los años setenta, se sustituyó el pavimento de losa de barro original, por otro moderno de terrazo. Esta intervención poco acertada fue costeada por un industrial de Caravaca.

 

Patrimonio del templo

Esta ermita posee un retablo barroco, obra de Agustín López, de 1707, con la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno (siglo XVIII-XX); imagen de vestir, de gran devoción.

También encontramos imágenes modernas de honda tradición popular:

Santa Elena, madre del emperador Constantino, que gracias a ella su hijo abrazó la fe católica. La talla fue donada al Bando de los caballos del Vino y desde el año 2005 suple a la anterior imagen que se quedará en la Ermita de Santa Elena en las procesiones patronales.

 

San Juan Evangelista, titular de la cofradía de los Blancos, talla del escultor murciano José Sánchez Lozano, de 1947.

La Oración en el Huerto, que desfila la noche del Miércoles Santo. Cofradía de los Moraos.

Santa Lucía (siglo XX), imagen de gran devoción popular. Abogada contra enfermedades relacionadas con la vista. Sus fiestas se celebraban en el mes de diciembre.Santa Águeda, siglo XX.San José, siglo XX.La Dolorosa, siglo XX.

Pintura:

Virgen de la Buena leche con San Juanito y el Niño.Lienzo del Crucificado.

 

Historia del templo

Existe la tradición de que las ermitas del noroeste murciano se edificaron a partir de la reconquista de Granada a fines del siglo XV y principios del XVI. Este florecimiento de las ermitas continuó durante los siglos XVII y XVIII con el llamado barroco rural, donde las proporciones de los edificios aumentaron en su estructura, consiguiendo una mayor ornamentación en toda la iglesia, ya fuese con retablos, pintura al temple, etc. Durante el siglo XIX se produjo un estancamiento de la construcción de ermitas, conociendo un nuevo renacer en la segundo mitad del siglo XX, llegando hasta nuestros días, con edificios funcionales y utilitarios.

Como se ha dicho, el siglo XVIII será el gran siglo de los cambios arquitectónicos y decorativos en cuanto a portadas, cruceros más amplios, cúpulas, etc. Es en este momento cuando aparecen nuevas ermitas como la que nos ocupa de Santa Elena y la de Santa Inés, ésta adosada a un cortijo señorial en Caravaca. En el Campo de Moratalla la de San Juan Bautista, la de San Pedro y la del Sabinar son muy semejantes al poseer un pórtico a los pies, y en el casco urbano la de Santa Ana. En Calasparra, el Santuario de Ntra. Sra. de la Esperanza y la ermita del Ecce Homo de advocación única en la zona.

En la Copa de Bullas la ermita de la Consolación hoy muy transformada y en la huerta de Cehegín la del Campillo de los Jiménez, que conserva la mayoría de su decoración mural.

A finales del siglo XVIII y principios del XIX surgieron las torres-campanario, como en el caso de la ermita de Santa Elena.

La mayoría de los ajuares litúrgicos de las ermitas son de época muy reciente debido a las destrucciones que sufrieron durante la Guerra Civil y todavía hoy.

Obras de importantes artistas

Entre los nombres propios que aparecen vinculados a esta ermita se encuentra el de José Sánchez Lozano, escultor murciano del siglo XX, seguidor de la estética de Francisco Salzillo, quien se dedicó en la postguerra a realizar esculturas de reposición para que las iglesias de la Región recuperaran sus Santos destruidos en la contienda. Para la ermita de Santa Elena realiza una escultura de San Juan Evangelista de 1947.

También aparece el de Agustín López, quien realizó retablo barroco para la ermita de Santa Elena, fechado en 1707. También podemos encontrar un retablo de este artista en la iglesia de San José, del Monasterio de Madres Carmelitas de Caravaca.

Fuente: www.regiondemurcia.com

ETNOGRAPHIC MUSEUM IN MINIATURE. ANGEL REINON

 

The miniature ethnographic museum “Ángel Reinon”, located in the heart of the city of Caravaca de la Cruz, presents a detailed tour of a group of traditional trades and human activities in its most lost or very transformed parts. It gathers more than 400 exclusive miniature pieces, of a great formal perfection, made of iron and wood, which compose a unique collection. Through the tooling and tools, the sample moves us in time and makes us recover for a few moments trades that accompany man from its origins, as well as a lexicon already forgotten or restricted to our elders.

Angel Reinon

Ángel Reinon Sánchez was born in Caravaca in 1924, in the bosom of a large family of nine brothers, seven women and two males who inherited the family office. He leaves school at a very young age to devote himself exclusively to blacksmith’s work, with an endless day, because the rest time was spent with his brother to continue doing extra work to increase the low wages. Of great-grandfather, grandfather and father Blacksmiths, he sees with satisfaction how his two sons and a grandson follow the family tradition. We are faced with an excellent artistic and artisanal collection, a singular manifestation of material culture of evident anthropological, ethnological and linguistic interest.

Miniature

Each one of the tools is unique for its beauty and by unrepeatable; entirely handmade and perfected with sandpaper and lime, with surprising detailing. They stand out in the ensemble, for their great perfection and for the number of hours the artist has employed in his creation, the tractor, the forge lathe, the agricultural blades and a truly extraordinary chariot.

This museum presents a real miniature world as each one of the pieces can be used as the ones of natural size, and it should also be noted that many are articulated and move. We could plow, fill the sausages of the slaughter, cook bread and even distill essences. The collection is distributed in nine wall displays and five exempt showcases. We can make a tour of the trades of the traditional and modern farmer, blacksmith, farrier, stonemason, Miller, distiller of Essences, Alpargatero, carpenter and bricklayer, as well as admiring the usefulness of a traditional house and the activity of the slaughter. This work is done by a person who, accustomed from the thirteen years to work tirelessly, since his retirement is dedicated to the realization of these miniatures, without knowing how or why, but with a clear objective: the thoroughness, the perfection and the delight in the work well done.

 

TIMETABLE

Throughout the year.

From Tuesday to Friday: from 10:00 to 14:00

Saturdays: from 10:00 to 14:00 and from 16:00 to 19:00

Sundays: from 10:00 to 14:00

Monday: Closed

RATES

Bookings

You can request your reservation by email to Reservas@caravacajubilar.net or by phone at 968705620.

Address: C/door, nº 3 under Bookings: E-mail: reservas@caravacajubilar.net

Source: http://www.ruralmur.com