La historia de la Cruz de Caravaca

La legendaria historia de la Cruz de Caravaca tiene su origen en el pueblo de Caravaca de la Cruz – municipio español situado a unos 63 Km de Murcia-, y en ella se mezcla la historia oficial con numerosas leyendas de la tradición local que le confieren a la vez, un caracter mágico y religioso.

Etimología

El nombre oficial con el que se denomina a la Reliquia en los documentos es el de ‘Vera Cruz’, nombre bien significativo relacionado con el Temple, pues en donde hubo templarios aparece frecuentemente el título de Vera Cruz.

Desde la Edad Media se la conoce con este nombre específico: la Vera Cruz de Caravaca, es decir, la verdadera cruz.

Se trata de un “lignum crucis”. Un fragmento de la verdadera cruz en la que Jesucristo fue crucificado. El título, juntamente con el de Santa, solamente se aplicaba al leño de Jerusalén, encontrado en el siglo IV por el emperador romano Constantino o por su madre Santa Elena.

Forma y dimensiones

La Cruz de Caravaca es una cruz de las que se denominan patriarcales, compuestas de un pie y dos travesaños paralelos y desiguales que forman cuatro brazos.

Se conserva en un relicario con forma de cruz de doble brazo horizontal, (de 7 y 10 cms) y de 17 cms de alto con la apariencia  de un pectoral grande. Según la tradición perteneció al patriarca Roberto de Jerusalén, primer obispo de la ciudad santa tras ser conquistada a los musulmanes en la Primera Gran Cruzada (1099).

Ciento treinta años más tarde (1229), en la sexta cruzada, un obispo, sucesor de Roberto en el patriarcado, tenía posesión de la reliquia. Dos años después la cruz estaba milagrosamente en Caravaca.

Santuario de la Vera Cruz en Caravaca

La historia oficial

La aparición de la Cruz en Caravaca ocurre en la época de la instauración de la nueva frontera de Castilla-León frente a la Granada musulmana, con la incorporación del reino taifa de Murcia a la soberanía cristiana. La aparición de la cruz en Caravaca inspiró al nacimiento de las órdenes militares para luchar por la reconquista.

Los cristianos que llegaban a esta tierra se sentían como ¨tocados y cobijados¨ por una fuerza sagrada.

De ahí que muchos liberados del cautiverio acudieran a depositar sus cadenas, como exvotos, a la pequeña capilla interior de la fortaleza, en donde custodiaba la Cruz la Orden militar encargada del Castillo.

La orden militar de los Templarios fue la primera que custodió y defendió el castillo y la Cruz, después de unos años de posesión directa por las tropas castellanas.

Hay dos teorías sobre la fecha de su venida. La primera afirma que fue en 1244, al someterse todo el territorio murciano al vasallaje cristiano.

La segunda afirma que fue en 1265-1266, al acabar la sublevación mudéjar del territorio murciano ya castellano. El Temple venía con las huestes de Jaime I de Aragón que ayudó a su yerno Alfonso el Sabio a someter la rebeldía. El rey Aragonés, educado por la Orden y amigo de ella, le otorgó casa y huerto en Murcia. Después, el rey Alfonso le donó el territorio caravaqueño.

El Temple estuvo en Caravaca alrededor de 46 años. Desaparecido el Temple, la baylía de Caravaca fue dada por Alfonso XI a los santiaguistas (1344), que ocupaban ya la frontera oriental y parte de la central frente a Granada. La Orden permaneció aquí hasta la abolición de todas las Ordenes en 1868.

Ya desde época muy temprana hay un reconocimiento oficial por parte de la Iglesia hacia la Cruz de Caravaca. El Padre Cuenca, en su historia sobre la Santísima Cruz (escrita en 1722), afirma que apenas ha habido algún Pontífice que no haya concedido alguna gracia o indulgencia a la Cruz.

Podemos citar, entre otros, la bula del Papa Clemente VII (1392). Así mismo podemos enumerar el decreto de Clemente VIII (1597), el de Paulo V (1606), las bulas de los Papas Alejandro VIII (1690) y Clemente XI (1705). En 1736 se concede a la Cruz el culto de latría. Léon XIII, en el 4 de diciembre de 1893, ratifica los mismos privilegios de los siglos XV y XVII.

La leyenda de la aparición según la tradicion local

Según la tradición, la Vera Cruz se apareció en el Castillo-Alcázar de Caravaca el 3 de mayo de 1232 y allí se venera desde el siglo XIII cuando tuvieron lugar las primeras peregrinaciones que continuarían a lo largo de los siglos.

Por aquellas fechas  reinaba Fernando III el Santo en Castilla y León, y de Jaime I en Aragón. El reino taifa de Murcia estaba regido por el famoso Ibn-Hud, que se reveló contra los almohades y dominó gran parte de Al-Andalus. Es, pues, en pleno territorio y dominación musulmana, cuando se narra el hecho.

Según la tradición local más popularizada se cuenta que desde finales de 1230 ó principios de 1231, se encontraba el rey almohade de Valencia y Murcia, Ceyt-Abu-Ceyt, en sus posesiones de Caravaca. Interrogó a los cristianos que tenía prisioneros para conocer los oficios que ejercían, con el fin de ocuparles en consonancia con sus habilidades. Se hallaba entre ellos el sacerdote Ginés Pérez Chirinos quien, en labores de misionero, había llegado desde Cuenca a tierras sarracenas para predicar el Evangelio. Éste contestó que su oficio era el de decir la misa, y el rey moro quiso conocer cómo era tal cosa. Se mandaron traer los correspondientes ornamentos desde Cuenca y el 3 de mayo de 1232, en la sala noble de la fortaleza, el sacerdote comenzó la liturgia. Mas, al poco de iniciarla, hubo de detenerse explicando que le era imposible continuar pues faltaba en el altar un elemento imprescindible: un crucifijo.

En ese momento, por una ventana de la estancia, dos ángeles descendieron desde el cielo y depositaron delicadamente una cruz de doble brazo en el altar. El sacerdote pudo entonces continuar con la celebración de la misa y, ante tal maravilla, Abu-Ceyt (junto con los miembros presentes de su Corte) se convirtió al cristianismo. Después se comprobó que la cruz aparecida era el pectoral del obispo Roberto, primer patriarca de Jerusalén, confeccionado con la madera de la Cruz donde muríó Jesucristo.

Los documentos originales sobre el milagro han desaparecido. Existe el testimonio de Fray gil de Zamora, Francisco, cronista de San Fernando, a quien acompañó, sin duda, en la visita que el
santo rey hizo a la villa de Caravaca. Durante su estancia en allí, pudo Fray Gil conversar con los testigos oculares de la aparición y oir de sus labios la narración de lo acontecido. Existe otro testimonio de D. Antonio de Oncala canónigo de Avila, que murió en 1558, también relata la historia de la aparición de la cruz de Caravaca. Todos los relatos coinciden en lo esencial.

En cuanto al reinado de Zey Abucey  apuntar que existían varios reyezuelos- o sayid- musulmanes en distintos reinos, unos de esos era el sayid Zey Abucey, que al convertirse tomó el nombre de Vicente Bellvis.  Según la historia, los almohades -Abucey era uno de ellos-, entraron en la península hacia el 1171 y fueron reconquistando los antiguos reinos de taifas. En este contexto podemos entender que Zey Abucey era señor de Valencia y de Caravaca y que en la Taifa de Murcia estuviese otro reyezuelo musulman posiblemente Ben-Hud.

La Santa Cruz a lo largo de la historia

Once años después de la supuesta aparición de la Santa Cruz, el reino murciano pasó al vasallaje del rey castellano (1243-1244).

Alhamar-al-nasrí del reino de Granada habia sabido aprovechar la muerte de Ben´Hud taifa de Murcia para amenazar al nuevo taifa murciano. Este recurrió al vasallaje de Fernando II, rey de Castilla y León. Así, en 1243, el infante Alfonso (futuro Alfonso X) vino a Murcia y tomó posesión del territorio. De este modo Caravaca pasó a ser un fuerte bastión cristiano en la línea del territorio interior. Caravaca se constituye en cabecera militar y religiosa de la Comarca y de las tierras fronterizas. La Cruz contribuye de una manera decisiva a dar identidad a estos territorios y se erige en un centro de irradiación de luz espiritual. De este modo la Vera Cruz marca este espacio fronterizo.

Tiempo después tras la unificación de España y el descubrimiento de nuevas tierras, la Santa Cruz de Caravaca, continuó siendo signo de la fe que inspiró el avance del Evangelio. A Caravaca vinieron numerosas Ordenes religiosas: san Juan de la Cruz y santa Teresa de Jesús fundaron respectivos conventos, existentes actualmente. También se instalaron aquí los Jerónimos, franciscanos y jesuitas.  Muchos misioneros eran residentes de Caravaca o pasaron por aquí en camino a las misiones en diversas partes del mundo, con lo que la devoción a la Cruz creció rápidamente, abarcando los confines de un Imperio donde no se ponía el sol.

Repercusión mundial de la reliquia

Desde California a la tierra de Fuego es conocida la Cruz de Caravaca. Su conocimiento llega hasta Filipinas, porque en 1668 misioneros españoles llevaron reproducciones a petición de los cristianos existentes allí. En Europa fueron los jesuitas sobre todo los que extendieron su conocimiento: no olvidemos que en Caravaca fundaron un colegio con noviciado. En Polonia existe una reproducción de la Cruz en el museo de la Universidad de Cracovia y otra en la catedral de Gniezno. Hacia 1600 comienza su extensión por Alemania: existe un trabajo fotográfico donde se recogen las distintas imágenes de la Cruz en distintas iglesias de la región de Hohenzollern. En Francia existe también algún libro sobre la Cruz, editado en Lyon (en 1653) y varia reproducciones en la región de Limoges. En los Países Bajos (Bruselas) también es conocida. Desde Roma piden cruces en 1606. También es conocida en Inglaterra, en donde hay muchas reproducciones y escritos sobre la misma.

Peregrinaciones y jubileos

El antiguo carácter peregrinante de la Cruz se formalizó con la concesión de Jubileos especiales concedidos a los visitantes de la Santa Cruz. Ya en 1583 y 1621 se conceden Jubileos para la fiesta de la Cruz. En 1768 hay también dos breves de Clemente XIII, que a los ruegos de la Cofradía de la Cruz, otorga varios privilegios para las principales fiestas referente a la Cruz que se celebran en Caravaca. Destacan los concedidos a los que visiten el Santuario el 3 en mayo (festividad principal) con indulgencia plenaria para los que allí oren por la paz entre los príncipes cristianos.

La Cruz de Caravaca en la Epoca Contemporánea

Debido a la invasión napoleónica, la Cruz fue trasladada desde el castillo a la parroquia del Salvador y allí fue ocultada en una caja enterrada para evitar la rapiña de los franceses. Aquí estuvo desde 1809 hasta quizás 1818, ya que el Castillo fue fortificado para uso militar y la iglesia ocupada en estos menesteres. En el Salvador se celebraría cada año el “Baño del Vino” con la Reliquia. Se evitó el robo de la Cruz durante la estancia de las tropas francesas en Caravaca, pero no el de la custodia, regalo del marqués de los Vélez, la cual fue recuperada después. Durante todo el siglo XIX y principios del XX se estructuran definitivamente todos los rituales de la Cruz y las formas de las celebraciones de mayo en su honor, que es el armazón de las fiestas conmemorativas actuales.

El robo de la Cruz en 1934

El hecho más lamentable de toda la historia de la Cruz y de Caravaca fue el acaecido en la noche-madrugada del día doce al trece de febrero de 1934. Fue un robo sacrílego de carácter político-religioso que dejó consternada a la ciudad durante algunos años. Era el miércoles de ceniza cuando, por la mañana, se descubrió el sagrario abierto y vacío sin la Reliquia, habiendo dejado los ladrones la caja-estuche del siglo XIV en donde se guardaba la Cruz. A las 9 del día trece corrió la noticia y la tensión suscitada fue enorme. Las diligencias y pesquisas judiciales y policiales no dieron resultado positivo.

Después de la guerra del 1936-39, las dependencias del Castillo fueron usadas como cárcel de presos políticos hasta el 1941, quedando posteriormente todo el recinto en estado de abandono, cerrado y sin culto religioso.

El nuevo “Lignum crucis”

Se suscitó un deseo grande de conseguir una nueva reliquia. Las gestiones dieron como resultado que el papa Pío XII concediese a Caravaca dos pequeñas astillas del “lignum crucis” que Santa Elena, madre del emperador Constantino, trajo de Jerusalén a Roma en la primera mitad del siglo IV.

En los días siguientes se improvisaron las fiestas (interrumpidas durante 7 años, con la reanudación del Baño del Agua en el Templete-Bañadero de las afueras de la ciudad. La Reliquia permaneció durante tres años en la Parroquia del Salvador, ya que el Santuario permanecía en estado de deterioro. Fue en el cinco de mayo del 1945, cuando la Cruz se subió a su templo del Castillo, custodiada ya por la Orden de frailes claretianos.

La tradición de regalar cruces de Caravaca

El regalo de la imagen de la Cruz de Caravaca, es una costumbre generalizada en Caravaca para diferentes ocasiones pero sobre todo en el momento de declaración sentimental. Se tiene constancia por una carta de Santa Teresa de Avila a la madre María de S. José, que la santa recibió una Cruz de Caravaca en 1576 como regalo de sus monjas de aquí  (Cruz que actualmente se encuentra en el convento de Carmelitas Descalzas de Bruselas, Bélgica).

La Cruz de Caravaca como amuleto

La Cruz de Caravaca tiene un infinito poder de protección y buenos augurios. El significado esotérico de la Cruz es el cruce del espíritu (línea vertical) y el plano material (linea horizontal), dando como resultado el hombre, que es un ser que se mueve en el plano material con opción de ascender o descender espiritualmente. Es usada en distintos rituales esotéricos pues es un amuleto sumamente eficaz, otorga protección contra todo tipo de males, protege al hogar y a sus habitantes, rechaza las malas energías y los daños, protege la economía familiar y brinda prosperidad.

Caravaca consigue el Año Jubilar in perpetuum

En 1998 Caravaca fue depositaria de una gracia solemne: la Bula de Concesión del Año Jubilar in perpetuum. Tres motivos justificaron esta concesión: La presencia durante 768 años de la Vera Cruz en Caravaca, el hecho de que la Reliquia sea un símbolo de la muerte y redención de Cristo, y que su conocimiento haya transcendido a gran parte del Occidente. Con esta concesión, Caravaca de la Cruz obtuvo la misma consideración religiosa que otras ciudades claves en el cristianismo, poseedoras de las mismas prebendas religiosas, como son: Roma, Jerusalén, Santo Toribio de Liébana (Potes) y Santiago de Compostela.

Fuentes:

www.caravaca.org/

www.caravacadelacruz.org/

www.corazones.org

www.estudioscruzdecaravaca.es

 

MONASTERIO DE SANTA CLARA (II)

Arquitectura

La iglesia

La iglesia es de pequeñas dimensiones en estilo barroco, utilizándose los materiales tradicionales como son la sillería para las zonas nobles, ladrillo y mampostería.

Tiene planta de cruz latina, cuyas medidas máximas son 25 x 11,60 m.; con sólo dos capillas laterales abiertas a la única nave central, cubiertas con bóvedas de cañón sobre lunetos.

El crucero cuenta con una bóveda vaída; a los pies de la iglesia se encuentra el coro en planta alta, con celosías propias de su uso conventual.

Coro

Cuenta con la singularidad de que corresponde a la zona del ingreso la parte más antigua de la edificación, basada en la antigua ermita de San Bartolomé, desarrollándose a la inversa que en la mayoría de los casos hacia la cabecera, que, además, se eleva sobre el arco formado sobre la calle del Mercado, solución para conseguir mayores dimensiones, que resultó conflictiva en su momento.

Al interior de la iglesia se accede a través de una cancela de cuarterones del siglo XVIII. La decoración es sencilla con algunos relieves en fábrica de yesería.

La portada

La portada, como zona principal, aunque sencilla, se encuentra realizada en piedra, dispuesta en dos cuerpos, rematada por frontón triangular partido con cruz flanqueada por pirámides con acabado en esferas. Las decoraciones adicionales no llegaron a ejecutarse, por ello se ven los dos guardapolvos sobre espacios vacíos, donde debían colocarse los escudos o blasones.

La espadaña

Retranqueada en los tejados entre la iglesia y el convento se puede observar la discreta espadaña con dos campanas.

El convento

Se trata de una vivienda señorial transformada a lo largo del tiempo en clausura femenina. Parte de la misma se dispone en torno a un patio convertido en umbrío y pequeño claustro abierto de dos plantas, al que le falta la arcada de la medianera con la iglesia; está realizado en ladrillo visto, que actualmente se ven repintados en color almagra.

Cuenta el patio con el suelo original de grandes losas de piedra. En el deambulatorio de la planta baja aún se conserva una serie de pilas de gran tamaño, también en piedra, adosadas entre sí, donde todavía las religiosas realizan parte de sus tareas domésticas.

La construcción es laberíntica con distintos desniveles y poco reglada, habiendo zonas de dos plantas y otras de tres, quizás su espacio más monumental, dentro de la sobriedad que caracteriza los interiores de la orden franciscana femenina, sea la escalera principal con cubierta de bóveda vaída y sencilla rocalla decorativa barroca, en la que se disponen pequeños nichos para la exposición de algunos de los Niños Jesús que componen la espléndida colección de estas religiosas.

Torreta

En la crujía sureste se eleva una torreta de dimensiones considerables, totalmente acristalada y con magníficas vistas a toda la villa de Caravaca, quizás para suplir la falta de un claustro en condiciones para el esparcimiento y solaz natural de las religiosas, ya que por estar rodeadas de vecindad la utilización de otros espacios al aire libre las hacía vulnerables a su intimidad como monjas de clausura. También existe una torre sobre el claustro angulada con la iglesia a la altura del coro.

Bodega

Recientemente han descubierto una bodega, cuya escalera de acceso se encontraba tabicada desde una sala almacén de la planta baja del claustro. En ella se pueden ver ocho grandes tinajas, cinco de ellas empotradas aún en el suelo hasta casi media altura.

El resto de la construcción está prácticamente con los materiales y elementos de su construcción a lo largo de siglos, que aunque modestos nos dan clara idea de antiguos sistemas constructivos.

Obras

Como bienes muebles incluidos dentro del conjunto, destacamos los siguientes:

El retablo mayor

En el elevado presbiterio, para salvar la altura del arco-túnel sobre el que se encuentra edificado, el actual retablo mayor, de época barroca, procede de la cercana iglesia de la Soledad, que a su vez lo había recibido del desaparecido convento de los franciscanos en la misma localidad, ya que el original de esta iglesia fue destruido en el año 1936; las adecuaciones realizadas sobre el presbiterio en los años setenta, han resultado poco adecuadas en la zona del zócalo, acoplando un almohadillado de piedra.

Retablo de San Antonio y retablo de San Francisco

Las dos capillas laterales, dedicadas a San Francisco, lado derecho o de la Epístola, y a San Antonio, lado izquierdo o del Evangelio, cuentan con retablos barrocos de buena factura, del siglo XVII (según observaciones de José Antonio Melgares sobre el color del hábito de los franciscanos que aquí aparece gris, cambiando en el siglo XVIII al tradicional marrón franciscano).

Otros retablos e imágenes

En el brazo izquierdo del crucero se encuentra el coro bajo, con su reja, y sobre ésta un nicho, donde antes se ubicaba la desaparecida imagen de la Virgen de las Angustias, que actualmente ocupa una imagen de Santa Clara (José Hernández, 1993). Al otro crucero lo decora un retablo barroco (siglo XVII) con estípites, donde se encuentra la imagen de la Virgen de la Amargura, es interesante la decoración de la predela con mitras y hojarascas, lo que denota ser donación de un obispo, según José Antonio Melgares podría tratarse del Obispo Trejo, que se encontraba en Caravaca en 1624.

También hay en la iglesia una imagen de San José con el Niño, talla realizada en madera policromada, del siglo XX, cuyo autor es José Sánchez Lozano; un San Nicolás y un San Francisco Javier, del siglo XX, ambas imágenes de los talleres de Olot.

Púlpito y tornavoz, sillería y caja de órgano

Se conserva así mismo el púlpito y tornavoz, en yesería policromada y dorada, de finales del siglo XVIII. El coro conserva una modesta pero completa sillería en pino. Junto al coro, en el lado de la Epístola, se puede ver una bonita caja de órgano, posiblemente de bien entrado el siglo XVIII, que por desgracia ha perdido toda la maquinaria.

Santa Clara

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Santa Clara

Talla realizada en madera policromada. Tamaño menor que el natural. Alrededor de 1,50 m. de altura.

Se trata de la representación de la fundadora de la Orden de Santa Clara.

Está colocada de frente, sobre una roca. Bajo el hábito asoman los pies descalzos, símbolo de pobreza y de humildad. Viste el hábito de la Orden, de color marrón oscuro, siendo la zona próxima al cuello de color blanco.

Es una escultura de composición cerrada. Los brazos se juntan al tronco del cuerpo sosteniendo el instrumento para la liturgia.

La túnica es un virtuosismo de pliegues, creando un juego de luces y sombras. Por el contrario, el rostro de la Santa resulta demasiado moderno. Las carnaciones son muy claras. No obstante es un buen ejemplo de la imagineria de nuestro tiempo.

Sigue la iconografía actual de la hagiografía franciscana. Tal como señala don José Antonio Melgares, fue bendecida el 3 de agosto de 1993.

Observaciones:

Esta obra fue realizada por encargo de la comunidad clarisa de Caravaca de la Cruz al escultor murciano José Hernández Cano con motivo de la conmemoración del VIII Centenario de la fundadora en 1993.

Santa Clara es la fundadora en el siglo XIII de la segunda Orden de San Francisco.

Nombre: Santa Clara

Objeto: Escultura

Autor: José Hernández Cano

Fecha: Siglo XX. 1993

Ubicación: Iglesia de Santa Clara Caravaca de la Cruz

San Nicolás

 

san nicolas

San Nicolás

Imagen industrial. Talleres de Olot. Tamaño menor que el natural.

Se trata de la representación del milagro que se le atribuyó a san Nicolás de resucitar a tres niños pequeños que habían sido decapitados por un carnicero para servirlos de alimento.

La figura del Santo se encuentra en la hornacina central del retablo donde se ubica. Se alza sobre un pedestal de madera con forma hexágono, en el cual hay una cartela con su nombre.

San Nicolás se encuentra colocado de frente, volviendo ligeramente la cabeza hacia la derecha. A sus pies, en el centro, el barril con los tres niños frutos del milagro.

Está ataviado con la indumentaria propia de obispo, con cetro y mitra. Los niños están desnudos, pero el barril les sirve para ocultar, de cintura para abajo, sus pequeños cuerpos.

Observaciones:

San Nicolás es, por tanto, el patrón de los muchachos, cuya fiesta se celebra el 6 de diciembre.

Obispo de Meyra en Licia, en el siglo IV.

En tiempos del emperador Diocleciano fue sometido al tormento, confesando su fe (303). Asistió al Concilio de Nicea en el año 325 de nuestra era. Sus reliquias fueron llevadas a Bari en el siglo XI, en torno a 1087.

Nombre: San Nicolás

Objeto: Escultura

Autor: Desconocido

Fecha: Siglo XX

Ubicación: Iglesia de Santa Clara Caravaca de la Cruz

San José

san jose con el niño

San José con el Niño

Talla en madera policromada. Tamaño menor que el natural.

Se trata de la figura de San José, el cual lleva en sus brazos al Niño Jesús.

San José está colocado de frente, en actitud de caminar. La pierna derecha está más adelantada que la izquierda. Los pies están ataviados con sandalias de época. La escultura se halla sobre una pequeña roca, que indica lo sinuoso de los caminos antiguos.

Viste San José con túnica de color verde oliva, decorada con motivos vegetales en dorado. Un manto que cae desde el hombro derecho deja ver toda una serie de pliegues volumétricos desde la cintura hacia los pies. Dicho manto es de color marrón, decorado con motivos vegetales en dorado, haciendo juego con el diseño de la túnica.

La figura de San José se gira a la altura de la cintura hacia el lado izquierdo, dejando un hueco en el regazo derecho para la imagen del Niño. Éste está vestido con una túnica de color dorado, recogida en la cintura por un cordón en tono rojizo. Con la mano izquierda sostiene una bola azul, el mundo, y con la derecha bendice.

Observaciones:

El conocido escultor don José Sánchez Lozano es el imaginero del siglo XX que más se ha inscrito en la tradición barroca.

La labor de Roque López, después de la muerte de Francisco Salzillo, vuelve a continuarse en nuestro siglo por escultores como el que nos ocupa y Clemente Cantos.

Nombre: San José con el Niño

Objeto: Escultura

Autor: José Sánchez Lozano

San Francisco Javier

 

san francisco javier

San Francisco de Asís

Imagen de los talleres de Olot (Cataluña). Tamaño algo mayor del natural.

Se trata de la escultura de San Francisco de Asís con los estigmas.

Está ataviado con hábito de color marrón oscuro, muy sencillo. En el lado derecho se simula un roto que permite ver la estigma de la llaga del costado.

Está colocado en el nicho central del retablo, en la calle principal de éste. Se posiciona al Santo de frente, descalzo, con la pierna derecha más avanzada que la izquierda, y sobre una pequeña roca. Por debajo del hábito asoman los pies desnudos, símbolo de pobreza y humildad.

Es una escultura de composición cerrada. Los brazos están completamente pegados al cuerpo. El brazo izquierdo está más elevado que el izquierdo y lo dobla tocándose el pecho con la mano abierta, en la que vemos la señal del estigma. Bajo el brazo, entre la mano y el pecho, se encuentra el crucifijo. Éste está sujeto con la mano derecha, en la cual también se ve la señal del estigma.

La cabeza se levanta hacia arriba, al mismo tiempo que sus ojos se pierden en el infinito cielo. Es un rostro dramático, con la boca entreabierta.

Observaciones:

El retablo donde se ubica dicha escultura es de la primera mitad del siglo XVII.

Nombre: San Francisco Javier

Objeto: Escultura

Autor: Desconocido

Fecha: Siglo XX

Ubicación: Iglesia de Santa Clara Caravaca de la Cruz

Retablo S. Francisco

retablo de san francisco

Retablo de San Francisco

Realizado en madera. Las técnicas que se han empleado son: La talla, el torneado, ensamblaje, policromía y dorado.

El retablo se divide en tres calles verticales, la central de mayor anchura que las laterales, flanqueadas de dos pares de columnas en tono rosáceo.

Las tres calles se abren albergando nichos con esculturas. En el nicho de la izquierda se encuentra la escultura de Olot de san Nicolás de Bari. En el de la derecha está San Luis. El nicho central, de mayor envergadura que los laterales, recoge la figura de San Francisco mostrando los estigmas y el crucifijo.

Lo más importante de este retablo son las pinturas de la predela. Sobre un fondo de paisaje, el autor dotó de gran profundidad el escenario en que se desarrolla la escena. En ella se representan las figuras de San Cristóbal portando al Niño en sus hombros, San Bernardino de Siena, en actitud de leer un libro que lleva abierto en sus manos, San Juan Capistrano, legado pontificio en 1456, y un joven mancebo que apoya su mano derecha sobre una espada.

Observaciones:

Tiene gran valor desde el punto de vista de la historia del arte.

Las imágenes que componían el retablo en su origen, fueron destruidas durante la Guerra Civil Española de 1936 al 1939, suceso muy común en toda la geografía española.

Nombre: Retablo de san Francisco

Objeto: Retablo

Autor: Desconocido

Fecha: Primera mitad del siglo XVII

Ubicación: Iglesia de Santa Clara Caravaca de la Cruz

Retablo Mayor o de la Purísima

 

retablo mayor

Retablo mayor o de la Purísima

Retablo realizado en madera. Probablemente obra de José Sáez. Se ha empleado las técnicas de la talla, el ensamblaje y el dorado.

Se trata de un retablo barroco, con decoración de hojarasca y rocalla típica del “rococó”.

Está dividido en tres calles verticales, separadas por columnas. En las tres calles un nicho, con una imagen respectivamente. El nicho central exhibe la imagen de la Purísima o Inmaculada Concepción. En el nicho de la izquierda la escultura de San José y el Niño. En el de la derecha un santo franciscano.

En el segundo cuerpo del retablo, el emblema franciscano, y en el tercer cuerpo, en los relieves de las calles laterales, la defensa del dogma de la Inmaculada. Ocupando el espacio central la escultura de bulto del arcángel san Miguel.

El zócalo esta muy transformado por las reformas que se hicieron en la década de los años setenta de nuestro siglo.

Observaciones:

El retablo que nos ocupa se hizo a fines del siglo XVIII para la iglesia del convento de san Francisco en Caravaca de la Cruz. Después pasó a la iglesia de la Soledad y desde allí se trasladó después de la Guerra Civil, en 1940, hasta la iglesia de Santa Clara. El objetivo era sustituir al retablo mayor de dicha iglesia, obra del maestro Blas Sáez de principios del siglo XVIII, pero que con la guerra había sido destruido.

Nombre: Retablo Mayor o de la Purísima

Objeto: Retablo
Autor: Desconocido Fecha: Finales del siglo XVIII
Ubicación: Iglesia de Santa Clara

MONASTERIO DE SANTA CLARA ( I )

El Monasterio de Santa Clara de Caravaca de la Cruz se encuentra situado en la calle de las Monjas, que es una de las más transitadas al ser vía obligada de paso entre varios y populosos barrios y el centro urbano. La fundación del monasterio se hizo, pues, en un lugar privilegiado.

     La obra es del siglo XVII, época de austeridad en las construcciones monacales. Su construcción dio comienzo el 27 de septiembre de 1609 a expensas del fundador Ginés de Perea, vecino de Caravaca y Notario del Tribunal de la Inquisición en el Reino de Murcia.

     De lo más destacado del monasterio mencionaremos la fachada del mismo, de sillería del siglo XVII con puerta claveteada de 1876. Por lo demás, se caracteriza por la austeridad propia de un convento de clausura. Algunos de sus libros se conservan en el Archivo Parroquial de El Salvador.

Titularidad: Clarisas.
Grado de protección: 1.
Estilo: Barroco.
Periodo: ss. XVII-XVIII.

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Historia y Personajes

Fundación

Tras algunos avatares, la licencia definitiva de fundación del monasterio de Santa Clara en Caravaca es otorgada por Felipe II el 7 de mayo de 1586, a petición del Ayuntamiento de esta ciudad y gracias a la donación a la Orden de Dña. Catalina de Robles de 1.500 ducados.

En 1609 D. Ginés de Perea hace un legado testamentario a la misma Orden, en el que se incluía su propia vivienda, lugar que pasará a ser el primitivo convento y que va a condicionar la historia del inmueble, pues nunca se construirá un edificio específico de carácter conventual para solucionar algunos problemas de espacio e intimidad de las religiosas; se consiguieron algunas cesiones de terrenos lindantes y otros se fueron adquiriendo, realizándose obras de adecuación para su uso en los años siguientes por el arquitecto valenciano Damián Plá, pero la disposición de su ubicación limitada por estrechas calles y en pleno centro de la villa han hecho de este inmueble un edificio de escasa fachada.

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Avatares de la construcción

     Al estar el edificio colindante con la modesta y antigua ermita de San Bartolomé, ésta servirá para las necesidades de culto de las religiosas, hasta que hacia el año 1700 las clarisas acometen la tarea de realizar una nueva iglesia más espaciosa y digna que la pequeña ermita; para este proyecto recurren a uno de los maestros de arquitectura que en aquellos momentos trabaja en las obras de los Jesuitas de la misma localidad, el lorquino Manuel Serrano, que se compromete a seguir el modelo de portada del Convento de San Antonio de Murcia “con torre y fachada de sillería, la parte baja de piedra dura y el resto de piedra franca”. Pero este arquitecto tardó pocos meses en variar su proyecto y acabar, por enfrentamientos con las clarisas, en la cárcel de Caravaca.

     No sabemos con exactitud cuántos años después se hace cargo de las obras, según los planos del anterior, el también lorquino y prestigioso maestro José Vallés, a quien se le atribuye la fachada de la Colegiata de Lorca y que participa en las obras de los Jesuitas y del Santuario de la Vera Cruz de Caravaca.

     Nuevamente surgen problemas con la edificación, en este caso con soluciones relacionadas a la ampliación de las dimensiones de la iglesia, que monta sobre la antigua calle del Mercado, paralela a la de las Monjas, y que trae como consecuencia la encarcelación de este maestro en 1706. Los avatares de la construcción hacen que en 1714 no se hubiese concluido la iglesia y los medios económicos de las religiosas se encontraran muy mermados para su culminación, que debió acaecer entre 1715-18.

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El Monasterio en la actualidad

     El convento, aun habiendo sufrido los percances de la Desamortización de mediados del siglo XIX y la contienda civil española, ha llegado hasta nuestros días con pocas variaciones, sólo las que se originaron de sus necesidades de uso, mientras que la iglesia ha permanecido totalmente inalterada, si exceptuamos la pérdida de elementos decorativos como los retablos.

Personajes

     Entre los personajes relacionados con la historia del Monasterio, destacamos los siguientes:

Ginés de Perea, fundador del monasterio, vecino de Caravaca y Notario del Tribunal de la Inquisición en el Reino de Murcia. La erección del monasterio dio comienzo el 27 de septiembre de 1609 a expensas de su fundador.

José Vallés, lorquino y prestigioso maestro que se hace cargo de las obras del monasterio, según los planos del anterior maestro de arquitectura. Se le atribuye la fachada de la Colegiata de Lorca y participó en las obras de los Jesuitas y del Santuario de la Vera Cruz de Caravaca

Obispo Trejo. Según José Antonio Melgares pudo haber donado el retablo barroco (siglo XVII) de la Virgen de la Amargura, donde la decoración de la predela con mitras y hojarascas denota haber sido donación de este obispo que se encontraba en Caravaca en 1624.

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Fuente: www.regmurcia.com

La leyenda de las Fuentes del Marqués y sus frías aguas.

La leyenda de las Fuentes del Marqués y sus frías aguas

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El tiempo en la época veraniega transcurre más lento. Los largos días, que extienden su luz hasta bien entradas las últimas horas de la jornada, hacen antojar que ésta no se acaba nunca; y los rigores meteorológicos del calor nos obligan a refugiarnos bajo las sombras y tomar abundante líquido para evitar los efectos más perniciosos de la canícula.

Los calores del estío también inflaman, en cierta manera, las pasiones que durante las nieves quedan en letargo, encadenadas y aguardando las templadas temperaturas para liberarse y prender en nuestra imaginación episodios sólo confesables a nuestros círculos más cercanos, o acaso ni eso, reservándolos sólo para la intimidad de nuestra mente. Es en las últimas horas de luz, quizás las primeras de oscuridad, en las que el mercurio se apiada de nosotros y desciende para obsequiarnos con las muy rogadas y frescas brisas nocturnas, cuando las pasiones y los fuertes sentimientos pujan por salir a flote, una vez superado el calor, para compartirlos y entregarlos a quienes juzgamos dignos destinatarios de ello. Pasiones como las que consumieron a una bella joven mora y un noble caballero templario que hollaron nuestra tierra caravaqueña con sus pies y cuyo amor, si bien hecho de pura llama, hizo sin embargo que las aguas de nuestro maravilloso paraje natural de Las Fuentes del Marqués quedasen frías, heladas como el acero. Gélidas como la muerte.

Viajemos hasta nuestro rico medievo. Caravaca ya estaba bajo la protección de nuestra Santísima Cruz; y su fortaleza, gobernando desde el cabezo más alto, guarecida por un valeroso destacamento de caballeros templarios que guardaban las tierras circundantes y a sus pobladores de las abundantes algaras moras que desde la vecina Granada asaltaban los campos de Caravaca para obtener botín y esclavos que llevarse de regreso a su califato. Uno de esos botines que se apropiaron los moros fue algo de incalculable valor para nuestras gentes: el paraje de Las Fuentes, manantial de agua de las tierras caravaqueñas desde tiempos perdidos en las brumas del pasado, origen de la vida de nuestro pueblo, lugar de solaz para aliviar los pesares del alma de cuantos reposaban en él. Semejante tesoro obraba entonces en posesión de un rico sayyid árabe que levantó allí su residencia estival, dotándola de un palacete y unos baños, a la manera musulmana, donde limpiar el cuerpo y el alma, allí donde hoy encontramos las Cuevas del Marqués, aprovechando las tibias aguas termales que discurrían en el subsuelo.

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Él era un joven noble, un bisoño caballero templario aún en esa edad en la que la felicidad por las pequeñas y grandes cosas de la vida duraba días enteros. Su última razón de alegría era el haber sido reconocido por la muy noble Orden del Temple como miembro de pleno derecho y haber sido designado a uno de los destinos más importantes del reconquistado Reino de Murcia, ese que llaman “Carabaca”, bendecida por la presencia de una Cruz de doble brazo hecha de las maderas donde el Redentor derramó su sangre para salvación de la Humanidad, y cuya leyenda decía que tal era su poder divino que logró la conversión de un reyezuelo musulmán en la mismísima torre de la fortaleza donde unos ángeles del cielo la descendieron entre halos e himnos sagrados. La felicidad del joven templario por formar parte de los protectores de aquel lugar, pues, no podía ser mayor.

Ella era una muchacha musulmana de extraordinaria belleza y dolorosa melancolía. La hija del rico sayyid, que poseía Las Fuentes, en Caravaca, muy cerca de territorio cristiano; un ricohombre musulmán al que dejaban en paz, pues buenos tributos pagaba a la Corona de Castilla para ello. La joven gastaba sus días en la solitaria placidez de Las Fuentes, inmersa en letras durante el día y descansando sus pies en las templadas aguas del paraje durante la noche, sin mayor compañía que los trinos de los verderones en las enramadas y las zambullidas de las carpas en las aguas. Cuidábala su padre como una perla, pues era el mayor tesoro de su corazón; y aunque trataba de procurarle dicha con libros, música, y otros entretenimientos, no podía borrar por completo la languidez del rostro de su hija, pues a pesar de todo, la soledad le hacía daño como un lento mal que enferma el espíritu.

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Sucedió que el joven templario, espoleado por la chanza de sus amigos de la fortaleza, aceptó el reto de someterse a la “novatada” típica por la que han de pasar todos los nuevos caballeros. Ésta consistía en pasar una noche completa encerrado a oscuras en uno de los aljibes que surtían de agua al castillo, uno que ya no se utilizaba por estar medio ruinoso, y que estaba vacío, por tanto. Y así se hizo. El noble Jorge, como se llamaba el templario bisoño, tras varias horas de encierro en la oscuridad, comenzó a inquietarse y a andurrear por el interior del aljibe. De forma afortunada, observó cómo una piedra se desprendía de la bóveda y, lleno de curiosidad, el joven Jorge investigó aquello hasta que dio con la entrada de un túnel que llevaba mucho clausurado cuyos sellos, por avatares del paso del tiempo, empezaban a desmoronarse. El intrépido caballero tomó una tea ardiendo y procedió por el túnel, el cual estaba poblado por pequeñas alimañas, telarañas, y demás vida que prospera en la falta de luz. Tras un largo y polvoriento paseo, el templario avistó claridad y se dirigió a la presumible salida del túnel. Oyó el correr de las aguas, la suave brisa del viento nocturno, y una voz, tan dulce que habría derretido hasta el escudo de hierro más duro, entonando una triste cancioncilla. Cuando Jorge emergió del pozo, oculto entre la frondosidad de los arbustos, sus ojos se cruzaron con los de Hayla, la melancólica hija del sayyid moro, que estaba sentada junto al arroyo; su voz enmudeció de la sorpresa, y el amor prendió como una chispa de inmediato, como si dos almas que llevasen mil años buscándose de repente se hubiesen encontrado.

Las Fuentes fueron testigos cada noche durante varias semanas de aquel verano del amor que se profesaron el valiente y joven templario Jorge y la cultivada y bella dama Hayla. Cada noche, al acabar las protocolarias oraciones y guardias, Jorge recorría el túnel que unía la fortaleza de Caravaca con Las Fuentes para encontrarse con su impaciente dama mora para intercambiar historias, risas, besos, caricias, y promesas de amor. El Templario mantuvo en secreto la existencia de ese túnel, quizás existente desde la época en la que los moros dominaban Caravaca y ahora olvidado, por miedo a que su alcaide le prohibiese verse con su amada musulmana y le reprobase de la Orden. Ella también mantuvo el secreto, y cada noche se deslizaba fuera del palacete de su padre para correr al encuentro de Jorge. Cada noche, durante muchas noches, Jorge y Hayla compartieron sus penas y alegrías, y se amaron tan dulce y ardientemente como sólo pueden hacer dos jóvenes llenos de vida, tiernos de espíritu, que sentían haber encontrado su destino en los brazos del otro. Pero el destino es azaroso, justo e injusto a la vez, y tenía reservada una última noche para la pareja de enamorados.

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Jorge había recorrido una noche más el túnel con la ilusión de encontrarse con Hayla y macharse juntos, construir un hogar lejos de las guerras de moros y cristianos, y vivir para siempre su amor. Así lo habían acordado. Hayla le esperaba como cada ocasión en el arroyo, junto al pozo oculto por el que vería emerger una vez más el rostro de su amado antes de poder contemplarlo cada noche y cada mañana durante el resto de sus días. Desgraciadamente, los superiores de Jorge comenzaron a sospechar de las prolongadas ausencias nocturnas del joven, así como el padre de Hayla, que llevaba algún tiempo observando cómo su hija salía en la oscuridad a hurtadillas del palacete. El alcaide de la fortaleza hizo unas pesquisas y acabó descubriendo el túnel en el interior del aljibe abandonado, a través del cual envió a un pequeño grupo de templarios en pos de Jorge para resolver ese misterio. El noble musulmán hizo lo propio, armando a varios de sus sirvientes con arcos y gumias por si les amenazaba alguna fiera salvaje de aquellos montes en la búsqueda de la chica.

El joven templario salió del pozo una vez más, la bella mora le recibió con besos, ambos se fundieron en un abrazo… y se desató la tragedia. Los compañeros templarios de Jorge salieron del túnel al mismo tiempo que llegaban los sirvientes del sayyid. Ambos grupos, sin mediar explicación y temiendo un ataque furtivo, se lanzaron uno contra el otro vociferando el nombre de su Dios. Jorge permaneció inmóvil junto a Hayla, protegiéndola con su propio cuerpo, mientras sus compañeros intercambiaban aceros contra los hombres del sayyid. En medio de la confusión y el caos, el señor moro observó a su preciosa hija en manos de un templario, y temiéndose un rapto, cargó su arco con una flecha llena de desesperación, miedo e ira. El proyectil voló en dirección a Jorge… pero fue a atravesar el costado de su hija Hayla. La palidez se adueñó del rostro de la joven. Sus labios perdieron el color. Susurrando una última promesa a su amado Jorge, su cuerpo quedó inerte en los brazos del joven templario. Los ojos de éste se llenaron de espanto, su corazón quedó destrozado en mil fragmentos, y antes de que pudiese reaccionar, el sayyid, roto de dolor al conocer su terrible error, atravesó al paralizado Jorge con su espada. Ambos amantes, unidos en un abrazo eterno, cayeron al arroyo de Las Fuentes, cuyas aguas de repente perdieron su hasta entonces tibieza y se tornaron heladas, gélidas, como duelo perpetuo por el amor de los dos jóvenes amantes que abandonaron éste mundo prematuramente.

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El resto de la historia se pierde en la conjetura. Se dice que el sayyid, con el alma ensombrecida para siempre, abandonó Las Fuentes; los templarios reclamaron los terrenos del sayyid, derribaron su palacete, y levantaron un torreón en su lugar para guardar aquel bello paraje. El túnel, se dice, fue demolido y cegado para evitar males futuros, aunque muchos dudan de ésta parte. Los baños árabes de las Cuevas del Marqués dejaron de existir al haber perdido las aguas termales su temperatura templada. ¿Y qué ocurrió con los cuerpos de los amantes? Nunca se supo de ellos. Unos dicen que Dios se apiadó de los jóvenes y les transformó en agua en cuanto tocaron el arroyo; otros cuentan que sus cuerpos reposan en paz en el fondo de la fuente mayor del paraje natural, sepultados y unidos en su abrazo inmortal. Sólo hay algo seguro en ésta historia: Las Fuentes del Marqués han sido testigos de muchos episodios de la historia de Caravaca de la Cruz, y sus aguas heladas han sido durante siglos fuente de vida para sus habitantes, regando sus cultivos y apagando la sed de los sedientos. Respeta Las Fuentes del Marqués, visitante, pues son tierra de leyendas. Leyendas de nobles musulmanes y orgullosos caballeros cristianos. Y no temas beber de sus aguas, pues Las Fuentes las ofrece a todo el peregrino, y son tan puras como el amor de dos jóvenes inocentes, y tan imperecederas como las grandes historias que nos dan nuestra identidad como pueblo.

Fuente:  http://caravacaenfiestas.com

El ciclo ‘A la luna de Barranda’ trae conciertos gratuitos los sábados de agosto al Museo de la Música Étnica

El ciclo de conciertos ‘A la luna de Barranda’, se celebrará todos los sábados del 5 al 26 de agosto en el Museo de la Música Étnica-Colección Blanco Fadol. Jazz, bossa nova, flamenco, folk y fado portugués son los estilos que marcan este año el ciclo.

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‘A la luna de Barranda’ comenzará el sábado 5 de agosto con ‘Fictoria Quartet’, una de las bandas con más solera y trayectoria del panorama del jazz murciano. A pesar de su largo recorrido en los escenarios, Esther Eu (voz), Jesús Fernández (guitarra y voz), Andrés Santos (voz y vientos) y Sebastián Mondéjar (percusión) no cesan en su empeño de ser refrescantes y sorprendentes en cada una de sus actuaciones.

Factoría Quartet

El segundo de los conciertos será el 12 de agosto y vendrá de la mano de Carla Pires, voz consagrada del nuevo fado, considerada una de las mejores cantantes portuguesas de fado en la actualidad. Pires parte del fado tradicional para luego ir añadiendo conceptos audaces y novedosos que dan a sus temas un toque contemporáneo. Su repertorio actual se basa en fados tradicionales y temas originales con arreglos modernos. Con una presencia notable sobre el escenario, Carla Pires tiene un talento innato para conquistar al público desde el momento en que comienza a cantar, ofreciendo conciertos intensos.

Carla Pires

El sábado 19 de agosto el flamenco será el protagonista en el patio del Museo de la Música, con el guitarrista Vasco Hernández, uno de los talentos más prometedores de la nueva guitarra flamenca. Su composición, que combina una amplia gama rítmica, se funde con un sentido melódico que da como resultado un compuesto de sonidos limpios y la agresividad más característica de la guitarra flamenca. Vasco Hernández ha ofrecido conciertos en distintas ciudades europeas, entre los que cabe destacar los celebrados dentro de las giras por Suiza y Grecia y la apertura del Festival Flamenco de Setúbal, en Portugal.

Vasco Hernández

El grupo murciano de folk ‘Túa’ será el encargado de clausurar el ciclo de conciertos ‘A la luna de Barranda’ el sábado 26 de agosto. La formación posee un amplio repertorio de música tradicional, tocando temas de raíz irlandesa, gallega, asturiana, escocesa y bretona, incorporando también canciones de composición propia. Sus influencias son muy variadas, yendo desde Luar na Lubre, Milladoiro, Carlos Núñez y Berrogüetto hasta The Dubliners, The Chieftains, Solas, y Alan Stivell. Recientemente el grupo ha publicado su primer disco, ‘Coordenadas: Norte-Sur’.

Túa

Todos los conciertos se celebrarán en el patio del Museo de la Música Étnica-Colección Blanco Fadol, a las 22:30 horas, con entrada libre hasta completar aforo.

¡No dejéis pasar la oportunidad de disfrutar de los sábados de verano en un ambiente inigualable!

 

¡¡LLegan las visitas nocturnas al Santuario de Caravaca de la Cruz!!

Las visitas nocturnas teatralizadas regresan al Castillo de Caravaca de la Cruz, con nuevos contenidos históricos, guión y personajes. La Concejalía de Turismo, con la colaboración de la Cofradía de la Vera Cruz, oferta esta actividad, apta para todos los públicos, cada noche, excepto los lunes, del 1 al 31 de agosto, a las 22.00 horas.

 

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Más de 35.000 personas han participado en las anteriores ediciones de esta propuesta turística y cultural para las noches de verano.

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La decimotercera edición de esta actividad se va a contextualizar en el reinado de Felipe V y los primeros días del mandato del comendador el infante don Felipe, duque de Parma, aunque puntualmente los actores retroceden a la Edad Media en busca de episodios caballerescos protagonizados por los caravaqueños de aquellos tiempos.

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Hacia 1733 la extraordinaria portada barroca de la iglesia de la Santa Cruz se encontraba en su recta final, a punto de concluirse, más de 115 años después de que comenzara la construcción del templo. Precisamente es en este Año Jubilar 2017 cuando se conmemora el 400 aniversario de la puesta de la primera piedra, que tuvo lugar el 16 de julio de 1617.

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La actividad estará comandada por don Ignacio de Cuenca, alcaide del castillo; Alfonso Ortiz, maestro de la obra de la iglesia; Catalina Litrán, protagonista en primera persona de un portento, y Antonio de los Reyes, pregonero y romancista. Todos ellos bajo la fuerte influencia que ejerce don Martín de Cuenca, capellán mayor de la Santa Cruz. Juntos recrearán aconteceres significativos sobre las cabalgadas de los caballeros santiaguistas en el reino de Granada, la defensa de la frontera, la construcción del templo y los portentos sucedidos por intercesión de la Santa Cruz.

Los cuatro personajes son hilos conductores de la actividad y principales enseñantes del conjunto monumental, pero necesitarán de la participación del público, como actor destacado e imprescindible para desarrollar este singular producto cultural y turístico.

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Las entradas se podrán adquirir directamente y de manera exclusiva en la puerta del castillo, unos minutos antes de la visita (no es necesario ningún tipo de reserva). Para más información, las personas interesadas pueden dirigirse a la Oficina Municipal de Turismo (968 702424 / info@caravaca.org).

Los precios son los siguientes:

Normal: 5 euros

Pensionistas, jubilados y jóvenes entre 6 y 18 años: 4 euros

Menores de 6 años: gratuita

 

¡¡¡¡¡No os perdáis la oportunidad de disfrutar de una manera diferente las noches de verano!!!!!

La exposición “Pop Rock Stars” amplía sus fechas para visitarla

La exposición ‘Pop rock stars’, organizada con la colaboración de las concejalías de Cultura y Turismo del Ayuntamiento de Caravaca de la Cruz, permanecerá en el Museo José Carrilero hasta el próximo 16 de agosto. Estará abierta al público de 18.00 a 21.00 horas y la entrada será gratuita.

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La muestra consiste en una completa colección de fotografías estrellas y conciertos emblemáticos de la historia del pop y rock, tomadas por dos fotógrafos de referencia a nivel internacional dentro del ámbito musical.

Uno de ellos es Bill Zygmant, que desde 1996 ha inmortalizado con su cámara a artistas como Bee Gees, Jimi Hendrix, Marc Bolan, Mary Hopkins y los Beatles. Bill tomó las primeras imágenes de John Lennon y Yoko Ono juntos, meses antes del anuncio oficial de su relación, en la inauguración de John Crittles de Apple Sastrería Boutique. Desde entonces, ha trabajado en agencias de prensa, como editor de imágenes y profesor en la producción de cine y televisión.
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En la exposición también se podrán admirar imágenes originales de Domingo J. Casas, fotógrafo español que ha trabajado a lo largo de su dilatada trayectoria profesional principalmente en la fotografía del mundo de la música. Por su objetivo han pasado desde los protagonistas de la ‘Movida madrileña’ a las grandes y pequeñas estrellas del rock y del pop tanto nacional como internacional, sin olvidarnos de sus incursiones en publicidad, prensa, moda o cine.

Domingo J. Casas ha publicado sus fotografías de conciertos y retratos de gente del mundo de la música en numerosas publicaciones, desde Vogue hasta El Caso, pasando por la revista El Gran Musical, editada por los 40 Principales, donde empezó su verdadera leyenda como retratista de grupos internacionales, así como de sus conciertos europeos. Fue en ese periodo cuando comenzó a hacer sus primeras portadas de discos, llegando a las 500 actuales

Una oportunidad que no deberían perderse. Visiten la exposición, no les dejará indiferente.

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Fuente: Murcia.com

XXXVII SEMANA DEL TEATRO DE CARAVACA DE LA CRUZ

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La XXXVII Semana del teatro, un certamen organizado por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Caravaca de la Cruz, se prolongará desde el lunes 24 de julio hasta el domingo 30 de julio con seis representaciones teatrales y cuentacuentos.

Ayer, 24 de julio, abrió el certamen “La Gibraltareña” de la mano de Elisa Matilla. Una tragicomedia, en formato monólogo, escrita y dirigida por Juan Luis Iborra. La protagonista es una entrañable y respetada mujer que tuvo que dedicarse a la prostitución, después de que su padre abandonara a la familia coincidiendo con el cierre de la verja de Gibraltar.

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Esta noche, 25 de julio será representada ‘Tristana’, obra inspirada en la heroína de Benito Pérez Galdós, una mujer que quería ser libre en un mundo dominado por hombres. Cuenta en su reparto con Olivia Molina, Alejandro Arestegui, Diana Palazón y Pere Ponce. Una función ambientada en 1892, que nos invita a reflexionar sobre la situación real de la mujer en el mundo actual.

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El miércoles 26 de julio, está prevista la obra de Federico García Lorca ‘Yerma’, a cargo de la compañía murciana ‘Doble K Teatro’, bajo la dirección de Alfredo Zamora.

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El jueves 27, la conmovedora historia ‘Héroes’, protagonizada por tres veteranos de guerra, dirigida por Tamzin Townsend e interpretada por Juan Gea, Luis Varela e Iñaki Miramón. El montaje es de la compañía vasca Txalo Producciones.

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El viernes 28 de julio, será el turno de la obra de David Mamet ‘Oleanna’, protagonizada por Fernando Guillén Cuervo y Natalia Sánchez, de las compañías teatrales Txalo Producciones y Pentación.

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El sábado, 29 de julio, el teatro sale a la calle con ‘Typical’, que llevará al espectador a los tópicos y clásicos de los años setenta. Es un espectáculo de Nacho Vilar Producciones, que tendrá lugar en el paseo de La Corredera, a las 21.00 horas, con acceso gratuito.

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Las actividades para el público infantil de la Semana de Teatro se llevan este año a los polideportivos, con la celebración de cuentacuentos simultáneos el domingo, 30 de julio, a las 20.00 horas, en los clubes ‘Hípico’, ‘Argos’ y ‘La Loma’. Las personas que no sean socios de dichos clubes podrán acceder previa retirada de la invitación en el Centro Joven.

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Las entradas anticipadas se pueden adquirir en Nueva Joyería, con precios reducidos para jubilados y estudiantes, y antes de cada representación en la taquilla del teatro Thuillier.
Todas las obras darán comienzo a las 22.30 horas, en el Teatro Thuillier, a excepción de la obra del sábado y los cuentacuentos.

¡¡No os lo perdáis!!

BIOGRAFÍA DE FUNAMBULISTA

Funambulista es el nuevo proyecto del reconocido músico y autor murciano Diego Cantero. Tras diez años de carrera, 3 álbumes publicados como cantautor y multitud de premios en concursos y certámenes nacionales y autonómicos (Amplificador  Mahou  5 Estrellas, Cantigas de Mayo, Ciudad de Melilla, Murcia Joven, Crea Joven,…), Cantero emprende su nueva etapa como cantante, guitarrista, compositor y alma máter de Funambulista.

Diego Cantero ha vivido intensamente todos los niveles de la música, progresando con una celeridad pasmosa pero sin saltarse ninguno de los peldaños. Nacido hace 27 años en la localidad murciana de Molina de Segura, muy pronto decide intentar dedicarse profesionalmente a la música. Así, en el 2000 se hace con el primer premio del certamen Mola Joven y graba su primera maqueta, Cuentos. Poco después se alza con la victoria del concurso nacional Cantigas de Mayo de Ceutí e inicia una gira que le lleva a presentar su disco en casi todos los rincones del país.

En el verano de 2003 publica su segunda grabación de estudio, Descalzo, y desde entonces se intensifica su trayectoria. Vuelve a echarse a la carretera para presentar su disco y durante dos años ofrece más de cien conciertos. Alterna el formato eléctrico con banda con el dúo acústico, acompañado por Antonio Aráez, con quien crea Zulo Records, un estudio donde graban sus canciónes y producen a otros artistas.

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En 2005 consigue el primer premio de los concursos Crea Joven, Certamen Nacional Ciudad de Melilla y Murcia Joven. En junio del mismo año fue proclamado ganador de la primera edición del concurso de maquetas Amplificador Mahou 5 Estrellas, cuyo premio consistió en el apoyo e impulso de su carrera musical, gracias a lo cual firmó su primer contrato discográfico con el sello Mandarina Records. En octubre de 2005 publica Toma, su primer álbum con distribución nacional. A partir de entonces los singles de su disco suenan en las radio fórmulas más importantes y desarrolla un intenso tour de actuaciones y promoción por toda España.

Da un paso más en su carrera al fichar en el 2007 con Darlalata Entertainment (Antonio Orozco, Maldita Nerea,…), con quien inicia un nuevo proyecto musical bajo el nombre de Funambulista, una nueva banda pop liderada por Cantero, que publicará su primer disco en abril de 2010. El comienzo de la banda ha sido un rotundo éxito. En el mismo año 2010 han sido nominadas por 40 principales como artista revelación.

En apenas 4 años la banda se hizo un hueco en el complicado panorama Pop nacional. Sus vídeos han alcanzado millones de visitas en Youtube. En el primer año después de sacar su primer álbum dieron más de 100 conciertos entre el 2010 y 2011. Ese trabajo (“Funambulista”) ha sido producido ademas de Diego por el prestigioso Ludovico Vagnone (Alejandro Sanz, Bisbal, Ketama, Estopa…) bajo el sello de Darlalata (Lagarto Amarillo, Varry Brava… etc)

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A finales del año 2014 lanzo “Quédate” un LP donde colaboran con músicos como Andres Suarez (muy prometedor cantautor), Jorge Luis de Maldita Nerea y Gastelo. El Disco ha sido acompañado mediante una extensa gira nacional durante todo el año 2015. De hecho en otoño Funambulista lanza su nuevo single y videoclip “Ya Veras” y anuncia la publicación de un pack que incluye sus dos CDs por el precio de uno y una extensa gira desde octubre hasta final de año durante la cual recorrerá más de 20 ciudades.

Fuente: funambulista.es

Morat en Caravaca de la Cruz el próximo Viernes 21

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El joven grupo colombiano Morat ofrecerá uno de sus esperados conciertos de su gira 2017 el próximo 21 de julio en nuestra Ciudad Santa.
Los integrantes de la banda Morat se conocen desde los cinco años. Estudiaron en el mismo instituto y tocaron juntos en diferentes ocasiones. Cuando acabaron su formación decidieron organizarse y crear una banda.
Sus influencias son variadas y van desde Joaquín Sabina a Eric Clapton, pasando por Bacilos, Red Hot Chili Peppers, Dave Matthews Band o Dream Theater. Su debut internacional se produjo en 2015 con el single de su autoría “Mí nuevo vicio”, que consiguió un enorme éxito después de interpretarlo junto a Paulina Rubio.

Con este tema, la banda consiguió el Disco de Platino Digital, número 1 de Ventas Digitales en España y número 1 en Air Play en México, y el videoclip oficial supera los 24 millones de reproducciones.
En paralelo lanzaron un sencillo titulado Cuanto me duele. A finales de 2015, Morat presenta un nuevo sencillo denominado Como te atreves. El tema también consigue el número 1 en iTunes y su videoclip supera los 16 millones de visitas, además de recibir el Doble Disco de Platino. Actualmente están llenando salas y estadios con su gira En Desconcierto. Morat aterriza en Caravaca de la Cruz para hacernos disfrutar de la fuerza de su directo. ¡No te puedes perder la banda más sonada del momento!

Esa misma noche actuará también el grupo “Funambulista”, liderado por el murciano Diego Cantero. El próximo Jueves publicaremos también una entrada en nuestro blog contándoos un poco más sobre ellos.