MURALLA MEDIEVAL DE CARAVACA

Como bien es sabido en la época medieval el espacio urbano que ocupaba la villa de Caravaca se circunscribía al cerro del castillo y estaba rodeado de una muralla construida de tapial con un número de torres que no podemos precisar, superior a doce, ya que su reseña varía según los documentos. Lo que si conocemos es que en su origen la muralla solamente tenía una puerta, abriéndose posteriormente otras dos. Esta primitiva y principal puerta de acceso al interior de la villa estaba situada en el comienzo de la subida al castillo junto a la conocida popularmente como “esquina de la muerte” y estaba flanqueada por dos torres.

puerta de santa ana. foto antigua

Tras la demolición de una de las casas allí existentes, pueden observarse en la actualidad a través de unas cristaleras colocadas a tal efecto.

puerta de santa ana actual

En este momento, junto a los restos de la puerta de Santa Ana alberga uno de los Puntos de Información Turística de Caravaca de la Cruz.

La primera descripción que existe de ella data de 1494 y es la siguiente:

“començaron desde vna puerta prinçipal ques de boueda e tyene sus dos puertas la vna de tablones rezios e la otra de quarterones y fechas de rexa e ençima de la dicha puer¬ta esta vna camara de ayunta¬miento en que esta el pretyl e almenas algo mal reparado”.

Posteriormente pasó a conocerse como Puerta de Santa Ana, encontrando la primera referencia al respecto en 1536; se desconoce cuál fue el motivo que llevó a imponerle tal nombre, aunque hemos de tener en cuenta que en la antigua iglesia de Santa María del Castillo, intramuros de la fortaleza, existía ya en el año 1494 un cuadro con la representación de esta santa que como todo el mundo sabe fue la madre de la virgen María. La muralla fue desapareciendo progresivamente, puesto que algunos vecinos edificaron sus casas adosándolas a ella, quedando finalmente empotrada y oculta, por lo que apenas quedan vestigios de ella en la actualidad. No sucedió lo mismo con la puerta de Santa Ana, que se mantuvo hasta el año 1801.
La llegada a Caravaca en 1797 con el título de alcalde mayor y gobernador, tras ostentar el mismo cargo en “otros pueblos del territorio delas ordenes”, del Licenciado D. Ignacio Mariano de Mendoza, natural de la población conquense de San Clemente y graduado como abogado en la Universidad de Alcalá de Henares, trajo consigo grandes reformas urbanísticas a la entonces villa de Caravaca, caracterizándose su mandato por un extraordinario incremento de las obras públicas que afectaron a gran parte del núcleo urbano, desde el cerro del Castillo hasta el Cabezo de la Cruz, pasando por la Puentecilla, el Camino de los Molinos, la calle de los Ciruelos, etc.
La desaparición de la puerta de Santa Ana favoreció el tránsito por esa zona y el acceso a las estrechas calles del casco medieval que culminan en el castillo no es menos cierto que de haberse mantenido y buscado otra opción hoy nos llenaría de orgullo haberla conservado y poder contemplar la puerta medieval que daba acceso a nuestra población.
En la sesión del ayuntamiento celebrada el 2 de enero de ese año el referido alcalde mayor propuso la demolición de la puerta para dar amplitud la calle:

“En las funciones de la Santisima Cruz que el numeroso concurso de gentes de los pueblos inmediatos que se presenta a esta festividad se atropella y no coge por la Puerta o Arco que dicen de Santa Ana, y tambien que el tropel que ocasionan esta expuesto a suceder alguna desgracia, por cuya razon tiene proiectado dar ensanche a esta puerta”. El resto de componentes del ayuntamiento aprobaron unánimemente la propuesta evidenciando la estrechez del lugar “cuyo angosto sitio es precisamente por donde suve y vaja con repeticion la procesion que se hace en la solemne funcion de la Santisima Cruz por el dia y su vispera, siendo tan numeroso el concurso de naturales y forasteros”.

Para poder practicar esta obra se derribaron una casa propiedad de D. Juan Manuel Cano que tenía impuesto un censo a favor del Hospital de Nuestra Señora de la Concepción, un cuarto de falsa de D. Leonardo Fernández Monzón, vecino de Granada, que estaba sobre la anterior y también sobre el arco y “porche que llamavan de Santa Ana” y parte de la del presbítero D. Josef Bayona, a la que se practicaron las necesarias reformas para “dejarle servible el resto”; el gasto de adquisición de estos inmuebles ascendió a 1.949 reales. Las obras dieron comienzo el 20 de febrero bajo la dirección del maestro de albañilería Ángel Moreno y se concluyeron un mes más tarde, siendo el importe total de las mismas 417 reales y 20 maravedís, incluyendo el alquiler de “zinco pares de burros para transportar los materiales y escombros.
Con la demolición del arco y las casas contiguas desaparecía también el lugar donde hasta entonces estaba una hornacina con un cuadro de la efigie de Santa Ana por lo que se tomó la decisión de rehacerla en una de las nuevas fachadas. Su ejecución se encargó al maestro constructor Juan Ximenez de la Fuente que cobró por ello 50 reales. En ese “nicho renovado se colocó el cuadro previamente limpiado por Francisco Caro, que también fue el artífice de la lápida conmemorativa del derribo de la puerta, cobrando por ambos trabajos 60 reales. El conjunto se completaba con un farol nuevo para “alumbrar a la Santa” fabricado por el maestro velonero Antonio González y la consiguiente cartela para su sujeción realizada por el maestro herrero Antonio Puerta. La lápida anteriormente referida se conserva en la actualidad, aunque no en demasiado buen estado, en una de las fachadas no sucediendo lo mismo con el cuadro y sus complementos. El importe total de la demolición y ensanche de la Puerta de Santa Ana, incluyendo la compra de las casas, la mano de obra, los materiales, el cuadro, la lápida y demás complementos ascendió a 2.532 reales y 20 maravedíes a los que hubo que añadir otros 472 reales por “el cerramiento de obra que se hizo para dejarle servible el resto de casaal presbítero Bayona, por lo que el gasto final de esta intervención fue de 3.004 reales y 20 maravedíes.
El texto inscrito en la lápida es el siguiente: “En el Reinado de Nuestro Catolico Monarca El Señor Don Carlos IIII siendo Governador de esta Villa Don Ignacio Mariano de Mendoza en el año de 1801 mandó demoler, con aquerdo de su Ylustre Aiuntamiento un Arco que havia en este sitio llamado Puerta de Santa Ana que fue la Principal de la Muralla para subir a el Castillo, Y Real Fortaleza”.

 

 

placa demolición
Concluidas las obras surgió un nuevo inconveniente, que fue nuevamente presentado por D. Ignacio Mariano de Mendoza a consideración del ayuntamiento:

“El Señor Governador hace presente como el derribo del Arco de Santa Ana  cuia obra, se proyecto con acuerdo del Ayuntamiento, esta para concluirse, y que haviendo sido el principal objeto de ella hermosear el pueblo, y hacer una calle capaz para la subida ala Santisima Cruz, en los dias de funcion en que se junta vn numeroso concurso de pueblos ymmediatos, y que por esta razon se dio ensanche tambien en el año pasado ael camino, y entrada para el Castillo: Adbiertese ahora notable ymperfeccion en la placeta dela Hermita dela Soledad, por quanto hace un recodo o rincon la pared confinante con la calle, que la hace mas estrecha por la parte del poniente cuia falta podra remediarse retirando parte de dicha pared hacia la Hermita sacandola lineal con la primera esquina de su fabrica; y por lo tanto le parece sera muy util y conveniente executar esta obra, conla qual quedara perfecta toda la subida al Santuario dela Santisima Cruz:”. El ayuntamiento aprobó la propuesta no sin antes advertir “que por aquel sitio se sepultaron una porcion de huesos sacados delas Bobedas dela Yglesia Parroquial, con el objeto de que si se diere con ellos en la execucion de esta obra disponga su traslacion adonde tenga por mas oportuno”.

Fuente: Francisco Fernández García/Archivo Municipal de Caravaca de la Cruz

Testimonio documental de la fundación del municipio de Caravaca

Contextualización histórica:

Tras haber sido bailía templaria y señorío laico, en 1344 el rey Alfonso XI dona Caravaca a la Orden de Santiago. Tras hacerse efectiva la posesión se procedió con el reparto de tierras entre los pobladores, sin embargo la epidemia de peste negra surgida en 1348 imposibilitó el desarrollo de la villa, ya que su incidencia en ella fue muy destacada dejando en gran medida el territorio de la encomienda caravaqueña despoblado y yermo.

Las medidas adoptadas para superar esta crisis no tardaron. En 1352 el rey Pedro I ordena la reconstrucción de los castillos existentes en la encomienda y dos años mas tarde el Maestre de la Orden de Santiago don Juan García durante una visita que realiza a la villa de Caravaca confirma el fuero que se venía usando desde su concesión en 1286 por el rey sancho IV y que era el de Alcaraz, así como los privilegios que habían sido otorgados por maestres anteriores. Considerando que estas medidas eran insuficientes para mejorar la vida y atraer nuevos pobladores concede nuevos privilegios y recursos económicos para asegurar el buen funcionamiento.

Entre estos nuevos recursos se encuentran la mitad del molino, la mitad del horno, la mitad del montazgo y la mitad de las limosnas que se diesen a la Vera Cruz. Este último punto es bastante significativo ya que además de ser el texto documental más antiguo referido a la reliquia, evidencia la existencia de fieles y devotos que acudían a su capilla lo que proporcionaba considerables ingresos a través de las donaciones que efectuaban.

Los nuevos privilegios se refieren a la ganadería ya que esta era la principal actividad económica en un territorio fronterizo como era Caravaca, expuesto a constantes incursiones por los granadinos. Entre ellos figuran el amojonamiento de la dehesa, la prohibición de entrar en ella ganado no autorizado.

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1354, noviembre, 27, Caravaca.

Carta de Don Juan García, Maestre de la Orden de Santiago, al Concejo de Caravaca confirmándole el fuero de la villa y todos los privilegios concedidos por maestres anteriores.

1 pergamino 31 x 25’5 ctms. Signatura: A.M.C., Perg. 1/1

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Sepan quantos esta carta vieren, commo nos, Don Juan Garçia, por la graçia de Dios, maestre de la Orden de la Caualleria de Santiago. Por haser bien e merçed al Conçejo e a los omnes bonos del nuestro logar de Caravaca que agora y son vesinos e moradares e seran daqui adelante, porque entendemos que es nuestro seruiçio e doblamiento del dicho lugar, otorgamosles e confirmámosles su fuero a que son poblados e buenos vsos e buenas contunbres que han e de que vsaron siempre.

Otrosy les confirmamos los Priuillejos que tienen de los maestres, nuestros antesçesores, e otrosi por les haser mas bien e mas merçed e porque el logar vala mas e sea mejor poblado, damosles la meytad del molino que fisieron nueuo e la mentad del fforrno e el medio del montadgo del dicho logar de Carauaca e lo que  fuere mandado e dado a la Vera Cruz, para que lo ayan e que fagan dello lo que por bien touieren.

Otrosy mandamos e tenemos por bien que la su defesa que ellos han que les sea guardada e amojonada por aquellos logares que deua e que les non entren en ella ganados ningunos del comendador del dicho logar nin de otros ningunos contra su voluntad, porque ellos se puedan della aprouechar, asy commo cunple a nuestro seruiçio e a pro del logar e el dicho e los montaraçes que por sy pusieren que puedan prender e leuar de los ganados que y entraren que non fueren del dicho Conçejo la pena o calopna que por ellos es puesta e se acostunbro de leuar en los tienpos pasados fasta aqui.

E por esta nuestra carta, mandamos e defendemos firmemente que ningun freyre nin seglar nin otro ninguno, non sean osados de les yr nin de les pasar contra estas merçedes que les nos ffasemos, nin contra parte dellas en ninguna manera, ca qualquier que lo fisiese, sy freyre fuese, demandargelo y emos con Dios e con Orden, e al seglar al cuerpo e a lo que ouiese nos tornariemos por ello. E desto les mandamos dar esta carta seellada con nuestro seello de çera colgado.

Dada en Caravaca, veynte e siete dias de nouienbre, era de mill e tresientos e nouenta e dos años. Yo Johan Sanches la escriui por mandado del maestre. A do dise ‘e dado’ non enpesca. Johan Sanches.

Fuente:

AMC

www.regmurcia.com

 

Introducción a la Historia de la prensa en Caravaca (I)

Durante la época anterior a la Guerra Civil, la mayor actividad periodística dentro de la Comarca del Noroeste se dio en Caravaca. En los primeros tiempos los periódicos fueron elaborados por jóvenes miembros de la burguesía local, que estaba constituida en su mayoría por propietarios con muchos ingresos y un escaso nivel cultural. Fueron los hijos de estos propietarios, quienes tras haber adquirido una formación académica sólida en otras ciudades, se lanzaron a la aventura de crear publicaciones periódicas similares a las que habían conocido durante sus años de estudios. En estas publicaciones, cada componente realizaba aportaciones literarias en prosa o en verso, o redactaba una noticia. Éste fue el origen de El Argos, el primer periódico conocido que se publicó en la localidad. Apenas sobrevivió tres meses.

    Durante el siglo XIX únicamente se crearon cuatro periódicos, casi todos ellos de información general, lo que indica la ausencia de una clase ilustrada que tuviera interés por imprimir alguna publicación en la que pudiera expresar sus inquietudes culturales.

La Luz de la Comarca

    La aparición de La Luz de la Comarca en 1885 revolucionó la historia del periodismo local. En primer lugar, porque amplió su ámbito de difusión a toda la comarca, iniciando una tendencia que más tarde seguirían otras publicaciones caravaqueñas, y en segundo lugar, porque, pese a la alta tasa de analfabetismo que existía en la localidad, sobrevivió durante, al menos, 42 años. Es, por tanto, el segundo periódico más longevo de la provincia en el periodo anterior al inicio de la Guerra Civil.

    En 1901 apareció El Siglo Nuevo, un periódico que imitó la estructura de La Luz de la Comarca y que sostuvo una sana rivalidad con éste. Ambas publicaciones mantuvieron su hegemonía hasta 1914, año en el que apareció el primer periódico caravaqueño directamente vinculado a una ideología política: La Idea, el órgano del Partido y de la Juventud Conservadora.

Publicaciones culturales

    Al inicio de la década de 1920 se asistió a un fenómeno novedoso en la prensa local: la aparición de publicaciones de tipo cultural, como Caravaca o Industrias, dos revistas que no tuvieron excesivo éxito. También hubo lugar para la prensa política, en cuyo ámbito destaca Nueva Era, un rotativo muy radical en su discurso. En 1925 todos estos periódicos habían desaparecido, mientras que La Luz de la Comarca siguió publicándose hasta 1927.

     No se han encontrado pruebas que permitan demostrar la existencia de periódicos en Caravaca durante la Segunda República. No obstante, se cree que es muy probable que apareciera alguna publicación que no ha llegado hasta nosotros. En las elecciones del 12 de abril las candidaturas republicanas lograron un 91,3% de los sufragios, el mayor porcentaje de la provincia, por lo que se antoja extraño que ninguna formación política republicana o de izquierdas creara un órgano de expresión. La única publicación periódica conocida que se editó en Caravaca entre 1927 y 1936 fue una revista escolar publicada por la Escuela Graduada “La Santa Cruz”.

prensa caravaca

Relación de periódicos publicados en Caravaca entre 1877 y 1936, ordenados por su año de aparición.

AÑO NOMBRE TIPO FONDOS
1877 El Argos General Archivo Municipal de Caravaca / Archivo Municipal de Murcia
1882 La Luz General Archivo Municipal de Caravaca / Archivo Municipal de Murcia
1885 La Luz de la Comarca General Archivo Municipal de Caravaca / Archivo Municipal de Murcia
1892 El Baluarte General Archivo Municipal de Caravaca
1901 El Siglo Nuevo General Archivo Municipal de Caravaca
1914 La Idea Político Archivo Municipal de Caravaca
1915 Heraldo de Caravaca Político Colección Particular
1920 El Hacha General Archivo Municipal de Caravaca
1921 Caravaca Cultural Archivo Municipal de Caravaca
1923 Nueva Era Político Archivo Municipal de Caravaca
1925 Industrias Cultural Archivo Municipal de Caravaca
1936 La Infancia Escolar Escolar Archivo Municipal de Caravaca

 

Fuentes:

http://www.regmurcia.com

De Lara Fernández, F. y Fresneda Collado, R. Catálogo de publicaciones periódicas de la Región de Murcia (1786-1936), Instituto de la Comunicación, Murcia, 1996.

Marín Ruiz de Assín, D. “La prensa periódica en el Noroeste hasta 1939”, en González Castaño, J. La prensa local en la Región de Murcia (1706-1939), pp. 83-88, Instituto de la Comunicación, Murcia, 1996.

Archivo Municipal de Caravaca.

 

 

 

 

 

¿Qué significa ganar el jubileo?

Desde el 9 de enero de 1998 se concedió a Caravaca de la Cruz la celebración  de Año Jubilar a Perpetuidad,  lo que significa un derecho para siempre y el cual se festeja cada 7 años.

Esta concesión está intimidante relacionada con la importancia y devoción hacía la Vera Cruz, un “lignum crucis” perteneciente al madero en que murió Jesús de Nazaret. Este se conserva en un precioso relicario en forma de cruz de doble brazo horizontal y uno vertical. Cuya forma es debida a su procedencia, pues es de origen oriental, patriarcal y pectoral y, según la tradición, perteneció a Roberto de Jerusalén.

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Sin embargo, una misteriosa historia envuelve la Vera Cruz y hace que su significado sea mágico y envolvente. Cuenta la leyenda que cuando las tierras de Caravaca de la Cruz estaban bajo dominación islámica el Rey musulmán Ceyt Abu Ceyt, tenía apresado a un sacerdote y despertó la curiosidad del rey saber el significado de celebrar misa. El sacerdote Ginés Chirinos no podía ofrecer culto debido a que no tenía un crucifijo, en ese momento apareció por una ventana del castillo dos ángeles portando la Cruz, y desde este momento el Rey musulmán, tras ver la sagrada liturgia, se convirtió al cristianismo. Según la tradición histórica local el 3 de mayo de 1232 se asocia su aparición.

Este hecho singular marca un nuevo hito y época en el devenir de la devoción cristiana de la Cruz, de la proyección futura del Santuario y de la Ciudad de Caravaca de la Cruz. La fe regenerada en torno a la Santa Reliquia propició verdaderas corrientes de peregrinación hacía su Santuario desde los más diversos puntos de la geografía española para ganar el jubileo, pero, ¿Qué significa realmente recibir la gracia del jubileo y que condiciones debemos cumplir para ganarlo?

Ganar el jubileo significa conseguir el perdón de los pecados, es decir, las indulgencias plenarias. Las condiciones para conseguirlas son:

  • Visita y participación en cualquier celebración en el Santuario de la Stma. Y Vera Cruz de Caravaca, con la devoción e intención de ganar el Jubileo y orar por orar por las intenciones del Sumo Pontífice.
  • En caso de no poder participar en una celebración, es suficiente la visita al Santuario y la recitación de una oración por la paz del mundo e intenciones del Romano Pontífice.
  • Confesión sacramental y comunión eucarística. No es obligatorio recibirlos en el momento, pueden recibirse unos días antes o después de la peregrinación al templo, en otra iglesia o en la propia parroquia  de los fieles que peregrinen.

Tras la celebración litúrgica, el último paso para conseguir el jubileo es atravesando la “Puerta del Perdón” conocida en Caravaca de la Cruz como la “Puerta de San Lázaro”. Después de la celebración religiosa los peregrinos acceden al Santuario a través de la  “Puerta del Perdón” para adorar la Vera Cruz.

puerta de san lazaro

También si se desea se puede obtener el “Certificado del Peregrino” o también llamado “Caravaquesis” en el propio recinto del Santuario, o si vienes en grupo puedes contactar con la Real e Ilustre Cofradía de la Stma. y vera Cruz de Caravaca para solicitar dichos Certificados con antelación. Teléfono de contacto de la cofradia: 968707528/968708540

Las fechas para ganar el jubileo son todos los días del año. En la Parroquia del Salvador se realiza una estación jubilar cada día a las 11:30 h de donde parten en grupo hacía la Basílica para asistir a la Misa del Peregrino a las 12:oo h. O si se desea también se puede asistir a la misa de la tarde a las 17:30 en horario de invierno y a las 18:30 en horario de verano.

Además, si se gana el jubileo a pie, se puede solicitar a través de la Diócesis de Cartagena las credenciales para sellar en los distintos establecimientos adheridos.

credenciales

¡Ven y visita este bonito rincón de la Región de Murcia! No dudes en dejarte sorprender por sus encantadoras y misteriosas historias.

PALACIO DE LA ENCOMIENDA

blog

Es indudable que Caravaca de la Cruz cuenta con un gran patrimonio cultural, y el Palacio de la Encomienda forma parte de esta riqueza artística e histórica. Este edificio de la Encomienda de Santiago fue construido en 1802. La obra es de estilo barroco murciano y se divide en dos plantas con un ático de seis ósculos mixtiformes. Esta nueva construcción sustituyó a las viejas casas de la Tercia ubicadas dentro de la parte vieja de la ciudad. Está situado en la calle Rafael Tejeo, y fue el lugar destinado para almacenar el grano, el vino y otros víveres procedentes de la actividad agrícola de la zona. Se guardaban los equinos y se cobraba el impuesto de la Tercia.

Fue Alfonso XI el que concedió la Orden de Santiago a su infante Don Fadrique,y le encomendó la administración de las villas castillos de Caravaca, Cehegín y Bullas.

En 1450 la Encomienda deja de pertenecer a la Orden de Santiago para convertirse en señorío laico de Alfonso Fajardo El bravo. En 1461 la Orden recupera la encomienda y es cuando empieza a producir los cambios significativos con respecto a la Vera Cruz.

Y es que hasta 1525, el vicario Diego Chacón y su hermano, el Adelantado del reino de Murcia y Comendador de Caravaca, Juan Chacón, debieron suponer fuertes intervenciones en la Capilla, firmando su obra. Es el comienzo de una relación que deja de ser con la Orden para pasar a ser familiar. En el siglo XX el edificio sufrió numerosas modificaciones, con la división del mismo en tres viviendas. Se introdujeron otros materiales, como las fábricas de ladrillo y el hormigón moderno.

Actualmente, su fachada conserva el alzado completo, sin embargo, el gran patio con balaustrada de su interior, lamentablemente, se ha perdido. Sí se mantiene el zaguán, una pequeña parte del corredor principal y las bodegas. Se conservan 91 tinajas de las 120 que llegó a albergar una de las Encomiendas más ricas de la Corona de Castilla. El edificio contaba con establos y muchas de las dependencias estaban destinadas al almacén y gestión de los recursos.

foto para blog 8 de junio

Este breve resumen es sólo una pequeña muestra del valor histórico y monumental que alberga este edificio. Cada rincón tiene una historia que contarnos, lo fascinante es que nosotros sepamos encontrarla.

EL SECTOR DEL CALZADO EN EL NOROESTE DE LA REGIÓN DE MURCIA

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La historia de la industria en el sector del calzado en la zona del Noroeste se remonta a épocas pasadas y gracias a la disponibilidad de fuentes estadísticas nos permite una aproximación a la realidad en este ámbito territorial en distintas etapas de su historia.

Ya en el siglo XVIII la pañería y el tejido del cáñamo alcanzan un peso tan considerable en Caravaca de la Cruz que hace que dicho Municipio se convierta en el centro manufacturero más importante del Noroeste Murciano. Durante el siglo XIX se produce una decadencia de la producción de pañería y artesanía, sin embargo, el cáñamo junto al esparto siguen siendo la principal fuente económica de Caravaca. No sería hasta el siglo XX cuando el sector del calzado tuviese su máximo auge ya que Murcia contaba con 110 establecimientos dedicados a la elaboración de esparto. Entre los que se encontraban Caravaca de la Cruz, Cehegín y Lorca.

Las primeras esparteñas se confeccionaban con esparto natural, pero con posterioridad se picaba el esparto con el fin de hacerlas más confortables. Poco después,  se incorporó el cáñamo y se sustituyó la cordeta, con la que se sujetaba al pie. Con posterioridad aparecieron los alpargates “Cintaos” llamados así por las largas cintas que se sujetaban. La suela era de cáñamo y la cara de lona blanca, siendo su forma de idénticas características que las esparteñas. La demanda de este tipo de calzado dio lugar a una industria artesanal de larga tradición en nuestra región, destacando algunas localidades como Caravaca de la Cruz y Cehegín. Tras pasar una crisis debido al uso del yute en los años 30, sería la situación generada por la postguerra la que daría lugar a la remontada de nuevo de este sector con el uso del esparto y el cáñamo. En 1950, Caravaca de la Cruz y Cehegín contaban con más de dos tercios del total provincial en la fabricación de alpargatas. También se llevaban a cabo talleres en Calasparra, Moratalla, Bullas junto con Caravaca y Cehegín.

Actualmente, el sector del calzado cuenta en la Región con 178 empresas que tradicionalmente se concentra en Lorca, Alhama de Murcia, Caravaca de la Cruz y Yecla. El pasado año las exportaciones alcanzaron los 108,85 millones de euros, lo que supuso un 14,18 por ciento más que en 2015, convirtiendo a Murcia en la sexta provincia española más exportadora. Según Hernández, el calzado es uno de los sectores que sigue empleando métodos tradicionales y, por ello, desde el Gobierno regional se puso en marcha el ‘Plan calzado’ para estimular la inversión en innovación en productos, diseños, métodos de producción o comercialización.

Como ya hemos visto el sector del calzado es una importante parte de la industria en la zona del Noroeste, por ello se llevará a cabo la primera semana del calzado.  La feria contará con un área comercial con formato ‘Pop Up’ (tiendas efímeras), en la que las empresas mostrarán sus productos en stands ubicados en el entorno de la calle Mayor, que acogerá además, diferentes exhibiciones artesanas. Esta primera edición celebrará también una exposición de maquinaria, ‘Espadrilles Technology’, que se llevará a cabo en los Salones Castillo. Tendrán lugar los días 8, 9 y 10 de junio en Caravaca de la Cruz.

Noticias sobre el inicio de la exhibición cinematográfica en Caravaca

Os dejamos aquí un interesante artículo del archivero municipal Francisco Fernández sobre los comienzos de la exhibición cinematográfica en Caravaca. Precisamente fue en el mes de junio de comienzos del siglo XX cuando el caravaqueño Genaro Martínez-Egea adquirió un proyector y películas en París, y las presentó en el teatro Thuillier (entonces todavía no se llamaba así).

proyector cine 1909

No puedo precisar con exactitud cuándo se produjo la primera proyección cinematográfica en nuestra ciudad, aunque creo que pudo suceder tan solo un par de años después de que los hermanos Lumiere patentasen su invento. La primera sesión pública fue el 28 de diciembre de 1895 y su repercusión fue tal que rápidamente comenzó a difundirse por todos los lugares; en Murcia sin ir más lejos se presentó en 1896.  A comienzos de 1897 los fotógrafos moratalleros Sandoval e hijo encargaron un proyector en Paris, cuya llegada se esperaba con impaciencia y curiosidad a mediados de marzo. La intención de estos fotógrafos no era la de establecerse en un solo lugar, sino explotarlo por toda la provincia: “Es esperado con suma curiosidad el Cinematógrafo de Lumiere que los señores Sandoval é hijo, fotógrafos de esta villa, han encargado á París para su exhibición en esta y otros puntos a pesar de los gastos que dicho aparato demanda, siendo los que implantarán en esta provincia, tan raro invento de Edison, que reproduce fielmente las escenas de la vida, como el Fonógrafo la música y el canto”. En Murcia lo exhibió en el Teatro Circo durante la feria de ese año, por lo que no es de extrañar que, dada la proximidad de Caravaca y las relaciones comerciales que Máximo Sandoval tenía con nuestra ciudad, a donde se desplazaba periódicamente para realizar fotografías llegando incluso a instalar ocasionalmente su estudio, presentase aquí también “su notable adelanto” durante 1897, sobre todo teniendo en cuento que desde mediados de septiembre se contaba con luz eléctrica. Sin embargo, no nos ha quedado testimonio de ello, ni tampoco de otras sesiones posteriores hasta que el caravaqueño Genaro Martínez-Egea adquirió un proyector y películas en París, presentándolas en nuestro teatro (todavía no se llamaba Thuillier) el 28 de junio de 1901.  Martínez-Egea dirigía una sociedad de la que formaba parte también su hermano y en la que se había integrado asimismo el industrial José María García para esta ocasión. Inicialmente fijaron su presentación para las fiestas de mayo, pero ciertos imprevistos hicieron que tuviera que retrasase hasta finales de junio. La tecnología del nuevo proyector, “que reúne todos los adelantos que en esta clase de aparatos se han introducido hasta el día, con cintas fotograficas que son una auténtica maravilla”, hizo que las sesiones alcanzaran gran éxito prorrogándose hasta mediados de julio, en que se trasladó a Torrevieja para su explotación durante el verano. Toda la prensa local, Caravaca contaba en aquella época con dos periódicos, reflejó la admiración del público, sorprendido por su originalidad y perfección.  En la edición de “El Siglo Nuevo” de 30 junio de 1901 aparece así reseñado: “Los cuadros, que por su luz, por la fijeza de sus imágenes, y por sus novedades agradaron al público, que era bastante numeroso, y entre aplausos  y aclamaciones tuvieron que repetirse algunos números”. Más crítico se mostró el otro periódico, “La Luz de la Comarca”, advirtiendo de los inconvenientes de proyectar cierto tipo de películas: “Con una regular concurrencia anoche se celebró en nuestro teatro la función de cinematógrafo anunciada previamente, habiéndose exhibido una serie de cuadros de excelente efecto, que llamaron la atención del público, el cual hizo repetir bastantes números. Nuestra enhorabuena a los Señores D. Genaro Martínez y D. José María García, por su acierto en la elección, recomendándoles se concreten en exponer únicamente aquellos cuadros en que no se ofenda a la moral, pues otra cosa sería ahuyentar la parte sana del público con pérdida de sus propios intereses”.

Este mismo año de 1901 los caravaqueños pudieron disfrutar nuevamente del cine durante la feria, pero no en el teatro, donde estaba actuando una compañía de zarzuela, sino en un barracón ambulante, tal y como fue en sus orígenes: “hay también cinematógrafo, vistas, fenómenos y titirimundis, es decir varios espectáculos al alcance de todas las fortuna”.
El éxito del este nuevo espectáculo fue arrollador, imponiéndose en todos los lugares donde se presentaba, por lo que empezó a ser habitual su inclusión en la programación de los teatros y demás salas públicas. Sin embargo, en Caravaca apenas encontramos noticias hasta la llegada del Cinematógrafo Olimpia en el verano de 1907, que suscitó una gran expectación ya que al parecer hacía bastante tiempo que no se ofrecían distracciones de este tipo. Eso al menos se deduce del comentario aparecido en “El Siglo Nuevo” de 4 de agosto de dicho año: “Esperamos que el público ha de favorecer este espectáculo harto tiempo deseado en Caravaca”, en ese mismo ejemplar incluía cumplida información del espectáculo ofertado: “En la próxima semana comenzará a funcionar un magnífico cinematógrafo en el Teatro Thuillier de esta ciudad, que seguramente ha de llamar la atención del público. Su dueño, nuestro antiguo amigo don Pedro Gil, se propone presentar una magnífica colección de películas de gran tamaño, extensión y de un efecto sorprendente que harán desfilar por nuestro bonito coliseo a todo este vecindario”.

La presentación en nuestra ciudad del “magnífico Cinematógrafo Olimpia” se produjo el viernes 9 de agosto, programándose tres sesiones diarias, a las 9, 10 y 11 de la noche. El éxito fue total: “Todos los cuadros presentados fueron del agrado del público, el cual pasó un rato muy agradable, presenciando un espectáculo tan bonito. El señor Gil, dueño del cinematógrafo, se propone no presentar más que aquellas películas cuyos asuntos no ofendan a la moral, y este es un precedente para que los padres de familia lleven a sus hijas sin escrúpulos de ninguna especie”. Pasada la novedad de la primera semana, las proyecciones continuaron con notable afluencia de espectadores, “tanto, que algunas secciones se cuentan por llenos completos”, aunque también comenzaron a parecer los primeros comentarios negativos, no referidos a la calidad de las películas o del proyector, sino a la debilidad del suministro eléctrico: “las películas presentadas hasta ahora son muy bonitas, habiendo gustado mucho. Lástima que al aparato de proyección no pueda dársele toda la intensidad necesaria, para que los cuadros resultasen con más claridad y por tanto de mayor efecto lumínico. Pero este defecto no es causa del aparato del señor Gil, y sí de la fábrica que suministra el fluido eléctrico que no puede ceder más cantidad”.
Para incrementar la atención del público, a comienzos de septiembre el empresario introdujo una importante novedad, consistiendo en incorporar “como número final de cada sección” una actuación musical a cargo de “afamadas coupletistas”, pasando a ser dos las sesiones diarias. Las primeras en actuar fueron las conocidas “Hermanas Lulú”, directamente traídas del Salón Actualidades, en la madrileña calle de Alcalá. También esta modalidad de programación satisfizo al público, que continuó asistiendo al local, más atraídos por las actuaciones musicales que por las películas: “Todas las noches concurre bastante público a las dos secciones para admirar la gracia y desenvoltura de las hermanas Lulú, que están haciendo verdaderos prodigios de arte. Felicitamos al señor Gil y al público inteligente que sabe apreciar lo que vale”.
El Cinematógrafo Olimpia continuó sus exhibiciones hasta la feria de octubre, comenzando a continuación una gira por diversos lugares: “Las novedades que presente el señor Gil, serán conocidas también en estos pueblos comarcanos, donde pasará algunas temporadas”. Su vacante en el teatro fue ocupada por la prestigiosa Compañía Lírica dirigida por Cesar Muro, que deleitó al público caravaqueño con su repertorio de zarzuelas y comedias musicales.
Las siguientes noticias que conozco están fechadas en septiembre de 1908, aludiendo al éxito obtenido por las películas proyectadas: “El sábado también hubo función, gustando mucho las cintas y muy especialmente la que lleva por título <<Los piratas o la novia del marino>>, que entusiasmó vivamente al público” y en mayo de 1909, en que “teniendo que reanudarse las secciones cinematográficas del Teatro Thuillier y en vista del poquísimo fluido con que contaba” se adquirió “una magnífica dinamo suficiente no solo para iluminar el teatro, sino también las calles próximas a él”.

Fuente: www.elnoroestedigital.com

Iglesia parroquial de San Francisco en Caravaca de la Cruz

IMG_1053Una pequeña joya del casco antiguo de Caravaca, poco conocida para el turismo al ser eclipsada por la gran riqueza patrimonial de la Ciudad, es la iglesia parroquial del barrio de S. Francisco.

El barrio, y por tanto su parroquia reciben el nombre del santo debido a que se ubican sobre el antiguo convento y terrenos de los Monjes Franciscanos, fundación de la que hoy día sólo quedan algunas ruinas en la zona de la monumental plaza de toros.

La actual Iglesia de San Francisco era una ermita  dependiente de la parroquia del Salvador, hasta que en el año 1970 la diócesis, por el crecimiento del barrio y consiguiente aumento de feligreses, la dotó de la consideración de Iglesia parroquial. Al principio fue el mismo vicario de zona, D. José Sánchez Ramos el sacerdote designado para tutelarla, hasta que fue nombrado primer párroco D. Fulgencio Bernal.

En septiembre de 1977 llegó, para sustituir a D. Fulgencio, el que hoy es uno de los curas más queridos por todos los caravaqueños: D. Alfonso Moya Fernández, que permaneció en la parroquia hasta el año 1990. A él se le debe una actividad parroquial y cristiana intensísima, que debido al origen humilde de la gente del barrio, fue vital para muchas personas que siempre le recordarán con el cariño que se le debe a quién en los momentos de dificultad está a tu lado y te ayuda de todas las formas posibles.

También se le deben varias reformas y mejoras en la iglesia, así como la construcción de los salones parroquiales anexos que tan importantes serían más tarde, con la llegada del Camino Neocatecumenal a la parroquia en 1982 y el crecimiento de feligreses exponencial que este movimiento de la Iglesia Católica trajo consigo.

A partir del año 1990 han sido muchos los sacerdotes que han ido dejando su huella en la Parroquia e Iglesia de San Francisco. A casi todos ellos de una forma u otra hay que agradecer también el actual aspecto y belleza del edificio, que aun careciendo de la historia y poso de tantas otras de Caravaca de la Cruz, luce un esplendor y atractivo que la convierten, valoraciones históricas aparte, en una de las iglesias más bonitas de la Ciudad y un lugar digno de ser visitado.

Fotos: Tomás García López:

https://www.facebook.com/margaritadelcamino/posts/1348295081928858

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Plaza del Arco de Caravaca de la Cruz

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Creación de la Plaza del Ayuntamiento

También llamada Plaza del Arco, este núcleo urbano, declarado Bien de Interés Cultural en su grado más alto, se localiza en una de las zonas más antiguas de la ciudad de Caravaca de la Cruz. Presidida por la Casa Consistorial del siglo XVIII, también monumento de interés artístico, se puede admirar, en su extremo final, la Iglesia de El Salvador.

Como muchas otras plazas de España los acontecimientos históricos obligaron a cambiar el nombre de ésta. Todavía hoy se conserva una placa, en la fachada del Ayuntamiento, que nos recuerda que en 1812 era llamada Plaza de la Constitución.

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Arquitectura

Como todas las plazas, ésta de Caravaca forma parte del entramado urbano de la ciudad, ordenando la confluencia de algunas de sus calles y sirviendo de punto de referencia para la actividad comercial y administrativa del municipio.

De planta rectangular y alargada, formando dos espacios o ámbitos, dadas sus dimensiones, está presidida en uno de sus extremos, y ocupando dos laterales, por el edificio del Ayuntamiento y dependencias anexas. La forma en U del edificio de esta Casa Consistorial fue en realidad, ya en el momento de su construcción, el origen de la plaza y la recreación de un nuevo centro urbano para la ciudad de Caravaca.

No hay que olvidar que la fachada posterior de la parroquia de El Salvador también da a esta plaza y junto al Ayuntamiento son los dos edificios más antiguos de la zona, todas las demás construcciones son de época mucho más reciente.

La configuración original barroca de esta plaza se ha visto alterada a lo largo de los siglos. Hoy día la zona ajardinada con su Monumento al Moro y al Cristiano, obra de Rafael Pí Belda, y el detalle de sus farolas de forja de aire modernista convierten este espacio en una curiosa referencia a las plazas ajardinadas de comienzos del siglo XX.

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Creación de la Plaza

Durante el siglo XVIII el Concejo de Caravaca vio la necesidad de ampliar las dependencias de la Casa Consistorial. La construcción del nuevo Ayuntamiento en una zona urbana aún por desarrollar permitió la creación, no sólo del edificio, sino de una plaza.

Debemos tener en cuenta que durante el período barroco, que coincide con las monarquías absolutistas europeas, el desarrollo urbano de muchas ciudades partía siempre de la creación de plazas. Estos ámbitos arquitectónicos abiertos de las ciudades, dominados generalmente por algún edificio de carácter estatal o administrativo, venían a recordar y enfatizar la centralidad de los poderes públicos y, como venía siendo habitual a lo largo de los siglos, seguían concentrando parte de la actividad económica y social de las ciudades.

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Diferentes nombres de la Plaza

La plaza del Ayuntamiento de Caravaca ha visto su nombre cambiado a lo largo de los siglos, coincidiendo casi siempre con períodos histórico de relevancia política. Así, antes de ser Plaza del Ayuntamiento, se conoció como Plaza de la Constitución (la de 1812), Plaza Isabel II, Plaza de José Antonio o, con exacta referencia a uno de sus puntos arquitectónicos, Plaza del Arco.

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Mercado del Peregrino mes de mayo “Juegos Tradicionales”

Mercado del Peregrino Mayo

El domingo 21 de mayo en la calle Corredera de Caravaca de la Cruz de 10:00 a 14:30 horas se celebrará el tradicional mercado del peregrino. Este mes la temática del mercado nos recordará a nuestra infancia puesto que está dedicado a los juegos tradicionales.

Este Mercado reúne a artesanos de nuestra zona, los cuales exponen y venden los productos que ellos mismos elaboran.

Los visitantes podrán tener un agradable encuentro con esos artesanos que ofrecen lo mejor de sus oficios y tradiciones puesto al servicio de la alimentación, el regalo y la decoración; siempre con ese toque de exclusividad que dan las manos artesanas.
Se realizan variadas demostraciones artesanas, degustaciones gastronómicas y animaciones para pequeños y grandes.