CONVENTO E IGLESIA DE SAN JOSÉ DE MADRES CARMELITAS

En el centro histórico de Caravaca, en concreto, en su calle Mayor nos encontramos la iglesia de San José que pertenece al monasterio que recibe el mismo nombre, de monjas carmelitas descalzas, fundado en 1576, en vida de Santa Teresa de Jesús.

Tanto la iglesia como el convento se realizaron en el siglo XVII, aunque el templo terminó de ser decorado en el último tercio del siglo XVIII, después de varias décadas de ser concluido.

Estilo: Barroco.

Periodo: Siglo XVIII.

Dirección: Calle Mayor, 35.Caravaca de la Cruz.

ARQUITECTURA

La iglesia se erigió sobre una primitiva ermita dedicada a San José, en el siglo XVIII. Su ornamentación es de estilo rococó. La fábrica del templo es de mampostería y ladrillo, con portada de sillería del siglo XVIII.

Su estructura interna es de una sola nave de 28,5 metros de longitud por 14 de ancho, cubierta por bóveda vaída, con capillas laterales cubiertas por bóvedas de medio cañón con lunetos. En el crucero, cúpula sobre pechinas decoradas con santos carmelitas y rocallas.

El coro se sitúa a los pies, en dos cuerpos: alto y bajo cerrado por celosías de forja del siglo XVI. Tiene una sola espadaña, con dos campanas, situada en el lado de la Epístola, como previene el Derecho Canónico en las iglesias conventuales.

Según la historia inédita del convento, de la Priora Carmen Teresa, las monjas compraron a los jesuitas el oro con que se decoró la iglesia. Oro que aquéllos pensaban emplear en el ornato de la suya, vecina, cuando recibieron la orden de expulsión, decretada en 1767 por el Rey Carlos III. Nos referimos al laminado de pan de oro que sirvió para realizar la amplia decoración de rocallas utilizada en el retablo y en el paramento interno de los muros.

El Monasterio de San José de Madres Carmelitas Descalzas fue fundado por Santa Teresa de Jesús, en 1576, en la calle Mayor, entonces extramuros de la ciudad. La fundación del edificio queda plenamente explicada y descrita en las propias memorias de la Santa. Según éstas, un día de marzo de 1575, entre los fieles que escuchaban el sermón de un padre jesuita, en la Iglesia de la Compañía, se hallaban cuatro doncellas de noble abolengo. Tras el oficio religioso, y durante un cambio de impresiones, deciden no volver a sus respectivos domicilios hasta tanto no consigan que la Madre Teresa se decidiera a fundar un monasterio de su reformada Orden Carmelita en aquella ciudad.

La Santa recibió las primeras noticias de Caravaca en su primer convento reformado: S. José de Avila. Su primera intención fue la de venir en persona a Caravaca, como acostumbraba a hacer en la mayoría de sus fundaciones. Sin embargo, la inesperada fundación de Sevilla y las noticias que tuvo sobre lo alejado de Caravaca y el mal estado de los caminos que hasta aquí conducían, fue lo que motivó su decisión de enviar a dos colaboradores.

El informe de éstos fue lo que hizo decidir definitivamente a Santa Teresa de Ávila la fundación en Caravaca. La misma Santa comenta que se debe a ellos la fundación de esta ciudad, ya que sin licencia de la Fundadora hicieron las correspondientes escrituras de una posesión en la ya mencionada calle Mayor, junto a una ermita dedicada a San José. Ellos y la viuda Catalina de Otálora, junto a Rodrigo de Moya, padre de una de las doncellas novicias que aportó parte del dinero necesario, son los verdaderos artífices de lo que hoy es un monasterio de cuatrocientos años de antigüedad.

INAGURACIÓN

La fundación no fue fácil, ya que el permiso que el Gobierno del Rey Felipe II había de conceder para tal empresa fue otorgado, sin embargo, en una de las cláusulas se especificaba que el nuevo monasterio estaría sujeto al mandato del Comendador de Caravaca, entonces perteneciente a la Orden de Santiago.

La Santa, conocedora de lo que ello podría reportar en orden a la independencia del convento y a la política del momento, no vio con buenos ojos esta dependencia y volvió a solicitarse de nuevo, en junio de 1575, exigiendo que el monasterio dependiese directamente de la Orden del Carmen.

Al fin el Rey otorgó la licencia, se subsanaron dificultades con el Obispado de Cartagena para poder decir misa en la casa y se envió priora: la madre Ana de San Alberto, inaugurándose oficialmente el monasterio, con la traslación del Santísimo Sacramento, el día 1 de enero de 1576. A partir de este momento comienza a erigirse el actual edificio, primero con la anexión de unas casas que estaban junto al convento, cuya compra autoriza la Santa el 30 de septiembre de 1589,  y después con la de la ermita de San José, anexa a las mismas.

PERSONAJES

Santa Teresa de Jesús: Nace un 28 del mes de marzo de 1.515, en Ávila,  a las cinco y media de la mañana, lugar donde hoy se alza el templo que la venera.

 Toda la obra de Teresa, nació en el seno de Ávila, por ello sus calles y templos son reliquias perennes que tienen estampadas las huellas de sus sandalias.

Fundó en Ávila su primer convento, San José de las Madres, y posteriormente los de Medina, Malagón, Valladolid, Toledo, Pastrana, Salamanca, Alba, Segovia, Beas, Sevilla, Villanueva del Jarama, Palencia, Soria, Caravaca de la Cruz y Burgos en los que restableció la pureza primitiva, la rigidez y la sobriedad de la regla de San Alberto.

El cansancio físico y la enfermedad la detienen un día en Alba de Tormes y allí muere el día 4 de Octubre de 1.582.

Fuente: http://www.regmurcia.com

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