¿Por qué «El Tenorio» en el «Día de Todos los Santos»?

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      Aprovechando que este personaje viene a visitarnos a la Ciudad de Caravaca de la Cruz cada año por estas fechas de la mano del grupo de teatro «Entrementes» y la empresa turística «Guiasmur»; unos breves apuntes sobre Zorrilla su autor, la obra y su dimensión mundial.

Como la mayoría de gente sabrá, el personaje de Zorrilla suele visitar sin falta los escenarios españoles cada primero de noviembre porque el acto final  tiene lugar en la noche de Todos los Santos.

Con esta obra fantástica, Don Juan Tenorio, (que escribió con sólo 27 años en 1844 y que puso en escena el 28 de marzo del mismo, sembrando la expectación en el público que la presenció en el Teatro de la Cruz de Madrid) Zorrilla creó un mito que ya está en el imaginario colectivo de todos los españoles y gran parte de los americanos. Hizo que su Don Juan se redimiera por el amor de una mujer. Además de ser ése un concepto complicado para la época, pues implicaba humillación y en un hombre eso era cuanto menos arriesgado, añade una novedad a las demás obras que hasta entonces habían tratado el tema del donjuanismo.

¿Qué es lo que hizo que este Don Juan Tenorio, arriesgado, pendenciero y descreído; fuera a la vez noble, generoso y capaz de sentir los más dulces afectos?

Si hay un personaje contradictorio, ése es el Tenorio. Es traidor y cobarde; escéptico y creyente; rebelde iconoclasta, y sin embargo pecador penitente; es audaz retador y arrepentido; es desconsiderado con las mujeres y sin embargo se humilló ante Inés; arrogante, seductor y seguro de sí mismo pero inconstante e inmaduro; temerario e irreverente, y sin embargo converso.  Y no sólo converso, se hace converso por amor, que eso ya es un plus hasta en el hombre más considerado.

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Hay que decir que es la obra de todos los tiempos más representada de España. No hay fecha del 1 de noviembre, el Día de Todos los Santos, y el siguiente, el Día de Difuntos, que no esté presente Don Juan Tenorio en todos los escenarios. Ese culto a las ánimas que, emergiendo de la conversión, van directamente al cielo, arrastrando Doña Inés con su amor al más pendenciero y descreído de los hombres; en esa grandiosa metáfora que el poeta Zorrilla fue capaz de crear, está presente en las citadas fechas y en las más próximas a ellas en cualquier teatro que se precie. Desde el año 1868 no ha quedado ni un solo año en que, por la festividad de Los Santos, no se ponga en escena la obra cumbre del Romanticismo: Don Juan Tenorio.

No existe casi ciudad española y muchas del extranjero que, llegada la fecha, no rinda culto a la audacia y a la bellaquería del temerario don Juan.

tenorio_recorre                        Actores que representan escenas del Tenorio en Caravaca de la Cruz

         Cuando la luna ya ha salido y el silencio de la noche invita a la reconciliación de las conciencias; los versos finales de la obra  retumban en boca de Don Juan, en medio de la noche, una noche de ánimas, con esta sentencia expiatoria:

Clemente Dios, ¡gloria a Ti!
Mañana a los sevillanos
aterrará el creer que a manos
de mis víctimas caí.
Mas es justo; quede aquí
al universo notorio,
que pues me abre el purgatorio
un punto de penitencia,
es el Dios de la clemencia el Dios
(Don Juan Tenorio)
 

Y es que las ánimas, con sus toques de campana, su presencia silente y su universo del “más allá”, dan cada uno de noviembre, un aldabonazo a la conciencia de cada uno.

Fuentes: Revista Literofilia, Wikipedia, ABC.es

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