Castillo de Poyos de Celda

La fortificación se encuentra enclavada en la pedanía caravaqueña de Los Royos, muy cerca de las llamadas Casas de La Capellanía, y sobre una estratégica elevación que controla los campos circundantes y un importante alumbramiento de agua (la fuente de La Capellanía).

 

Su acontecer histórico

Los orígenes del castillo se remontan a época islámica, al igual que un relevante poblamiento asociado a la fortificación, que se sitúa en la fachada oeste del cerro. Incluso algunos autores han identificado estos restos monumentales con el castillo de Yayttilla, mencionado por el geógrafo musulmán al-Udri a mediados del siglo XI. No obstante, es ya en época cristiana, a partir de la segunda mitad del siglo XIII, cuando las noticias referentes al castillo comienzan a ser más reveladoras. Gracias a ellas sabemos su final dependencia de la Orden de Santiago y su probable abandono y destrucción hacia el siglo XVI.

 

 

En la actualidad, podemos contemplar las ruinas de una fortificación adaptada a la cumbre del cerro, con planta casi rectangular y flanqueada por seis torreones bien distribuidos y adosados a sus lados mayores (los situados al oeste son los peores conservados), con unas dimensiones medias de unos 55 m. en sentido norte sur y 20 m. de este a oeste, en cuyo interior se conservan aún varios aljibes. Hacia la ladera oriental se situó el poblamiento, cuyos restos son apenas perceptibles. Todas estas estructuras constructivas se encuentran declaradas BIC.

 

Excavado un pequeño sector exterior en la mitad meridional, los muros relevaron estar enlucidos y surgió un pequeño acceso en parte tallado en la roca. En su interior, hacia el sector sureste, se encuentran varios aljibes, de los cuales uno aún conserva bien su bóveda de medio cañón. Mientras, por el norte, parece que hacia el exterior, se le adosó otro recinto fortificado, de mucha menor entidad, que quizá sirviese como redil o pequeño albacar.

 

 

Los muros de la fortaleza fueron construidos mediante tapiales, utilizando, junto a la argamasa de cal, piedras de gruesa factura, lo que ha contribuido también al mal estado de conservación que presenta en la actualidad.

 

 

Fuente: www.regmurcia.com

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