Curiosidades y anécdotas sobre Martín Robles, el “Niño de Caravaca”

Aquí os dejamos este interesante artículo de Francisco Fernández sobre un artista caravaqueño, quizás poco conocido hoy en día, cuya fama en su momento traspasó fronteras.

Hace poco se cumplió el 109 aniversario del nacimiento de uno de los artistas caravaqueños más relevantes, me estoy refiriendo a Martín Alejo Robles Martínez, conocido en el mundo del espectáculo con el sobrenombre de “Niño de Caravaca”, extraordinario cantaor flamenco que vino al mundo en el caserío de la Torre Mata a las 6 de la mañana del 17 de julio de 1905. Hijo de José Robles Robles, de profesión bracero, y de Josefa Martínez Robles, de tan solo 19 años de edad, fue bautizado al día siguiente en la Parroquial de El Salvador de nuestra ciudad. A pesar de que en los últimos tiempos se han publicado diversos artículos sobre este singular personaje, aún permanecen desconocidas determinadas facetas de su vida profesional, lo que unido a algunas incorrecciones incluidas en ellos, me ha llevado a dedicarle este artículo, no como una biografía detallada, sino, más bien, como recopilación de algunas noticias que a lo largo del tiempo he recogido en distintas hemerotecas. Poco he podido averiguar de sus comienzos, tan solo que emprendió su carrera profesional bastante joven, actuando en diversos locales de Cartagena, siendo el primero de ellos el “Café La Puñalá”. Las primeras noticias fiables datan de febrero de 1929, fecha en que se encontraba actuando en el Teatro Pavón de Madrid, formando parte de la Compañía de Fernando Porredón, que representaba en aquellos momentos la obra de Antonio Quintero y Pascual Guillén “La Copla Andaluza”. La obra tuvo un gran éxito, logrando superar el centenar de representaciones; para poder asistir a la misma había que sacar las entradas con 4 días de antelación. Se trataba de una comedia costumbrista de ambiente andaluz salpicada de números musicales a cargo de reconocidos artistas como “Perosanz”, “Centeno”, “Dora”, “Roldán” y el propio “Niño de Caravaca”. Tras finalizar en la capital, la obra salió de gira por provincias, pero, debido al tremendo éxito obtenido en Madrid, “el mayor de la temporada”, se formaron 4 compañías diferentes para recorrer toda la península y presentar la obra de la manera más inmediata posible. El “Niño de Caravaca” se integró en la dirigida por el prestigioso actor y director Rafael María de Labra, en la que figuraba como primera actriz Luisa Leiden, formando parte del cuadro flamenco, en el que también estaban “Niño de Alcalá”, “Niño de Rodas”, “Niña del Patrocinio”, los guitarristas Paterna (padre e hijo) y el bailaor Pepe Linares. Con esta compañía recorrió toda la zona levantina, visitando, entre otras, Valencia, Alicante y Murcia. En esta última, las actuaciones tuvieron lugar en el Teatro Circo Villar los primeros días de mayo de 1929, repitiéndose el triunfo de otros lugares: “El público la siguió con gran interés desde el primer momento y tuvo numerosísimos aplausos para todos los actores, así como para los cantaores Niño de Caravaca, Niño de Rodas y Niño de Alcalá”. No ocurrió lo mismo en el Teatro Monumental de Alicante, donde no gustó la obra, aunque sí su parte musical: “el público, si aplaudió, lo hizo tan solo premiando la labor de los cantaores, de los tocadores de guitarra y del bailaor”. Tras el periplo levantino, el “Niño de Caravaca” regresó a Madrid, donde pasó a formar parte de la Compañía dirigida por Vicente Mauri, volviendo a poner en escena la exitosa “La Copla Andaluza”. Seguidamente surgió el proyecto de cruzar el Atlántico para estrenar la obra en Buenos Aires. Nuestro protagonista aceptó la oferta, presentándose, de este modo, por primera vez en Argentina, donde obtuvo un rotundo éxito, destacando la crítica los inigualables fandanguillos surgidos de la garganta de nuestro paisano. En la Argentina permanecerá casi un año, regresando a España en abril de 1930 con la cotización y el prestigio en alza. Su primer compromiso fue la nueva obra de Quintero y Guillén, titulada “El Alma de la Copla”, a cargo de la compañía de Anita Tormo, en la que volvió a tener como compañero al cantaor Miguel Centeno, anunciándose de manera destacada su reaparición “después de sus grandes éxitos por América” y siendo calificado como “el triunfador de América del Sur” y “figura del cante 1930”. La compañía simultaneó esta obra con “La Niña del Albaicín”, que fue estrenada el 1 de mayo de ese año. Seguidamente pasó a la Compañía de Manrique Gil, con la que estrenó en el Teatro de la Latina el drama popular en 8 cuadros “La hija de Juan Simón”. El elenco artístico estaba formado por los cantaores Pepita Llacer, “Niño de Sevilla”, “Niño de la Puerta del Ángel”, los guitarristas Luís Yange y “El Habichuela” y el bailaor “Ramironte”, además de nuestro paisano. La obra se estrenó el 16 de junio, recibiendo “aplausos entusiastas que obligaron a repetir diversas canciones”. La labor del “Niño de Caravaca” fue especialmente destacada siendo, según la crítica, “obligado por las ovaciones a cantar coplas y coplas extraordinarias”. El triunfo de esta obra, unido a sus éxitos anteriores y a la fama obtenida en Sudamérica, le situaron en un lugar de privilegio, aclamado y querido por el público y aceptado por la sociedad más selecta que le invitaba a sus fiestas y reuniones. En este sentido podemos recordar su célebre actuación en el Hotel Ritz de Madrid, en la verbena organizada por el Lyceum Club Femenino”, cuya invitación especificaba que “las señoras acudirán con Mantones de Manila y los caballeros de etiqueta”, compartiendo cartel con Laura San Telmo, “La Andalucita” y el guitarrista José Romero “El Habichuela”. Convertido ya en primera figura, durante los años siguientes desarrollara una prestigiosa carrera, repleta de éxitos, tanto en el mundo discográfico (estuvo contratado por la compañía “La voz de su amo” y llegó a grabar, según su propio testimonio, 85 discos, con éxitos resonantes como los fandangos “Porque a ti te ha engañado una”, las colombianas “Paseando con mi potro”, la taranta “La vi llorar un día” o la milonga “Yo te quiero, Soleá”, lo que refleja su versatilidad y capacidad para cantar diferentes palos, aunque su preferido siempre fue la taranta) como en el cinematográfico (intervino en 19 películas) y musical; destacando en este último sus Grandiosas Veladas de Opera Flamenca, con el que obtuvo clamorosos éxitos tanto en la capital como en las innumerables ciudades que visitó, alabado siempre por “su magnífica voz y gusto”. En septiembre de 1933, el “Heraldo de Madrid” publicaba la noticia de la presencia en nuestro país de Emilio Losada, empresario del Teatro Mayo de Buenos Aires, para contratar a varios artistas para actuar en su país. A través del representante de variedades Manolo Hidalgo, son contratados, entre otros, al “Niño de Caravaca”, Gloria Maravillas, “La Andalucita”, Soledad Pacheco, “Niña de Écija” y Julio Alonso. El grupo embarcó en Cádiz con destino a Buenos Aires el 10 de septiembre, estando anunciado su debut en esa ciudad el 30 de ese mes. Los éxitos en Argentina se sucedieron ininterrumpidamente, convirtiéndose en uno de los artistas más distinguidos del momento. A pesar de que algunos de los espectáculos no estuvieron a la altura esperada, su labor fue siempre reconocida por la crítica. Así ocurrió con el titulado “España gitana” de 1935 y con el siguiente, “Tu gitano y yo gitana”, del mismo año. La prestigiosa revista teatral argentina “Caras y Caretas”, refiriéndose al primero de ellos, dijo de nuestro paisano que era un “cantaor excepcional y sus guajiras tienen el sello de lo insuperable”, mientras que en el segundo, su participación fue, en opinión del crítico, lo único destacable: “lo que más me agradó fue una copla que cantó entre bastidores el Niño de Caravaca ¡Un primor! Eso es Andalucía y no las chapucerías de la obra”. En 1936 comenzó a colaborar en el programa “la Voz de España”, emitido por Radio Prieto, siendo especialmente memorable el programa realizado con motivo del Día de la Raza de ese año, en el que intervinieron también destacadas figuras de la canción como Patrocinio Díaz, Nelly Omar, Alberto Acuña, “La Satanela” y Visi Arias, así como el festival a beneficio de la Asociación Argentina de Actores, organizado por la referida revista “Caras y Caretas” el 17 de octubre de 1936. Respecto a su llegada a Argentina se llegó a publicar una rocambolesca versión según la cual, fue obligado a ello, embriagado y raptado. Posteriormente se estableció en Méjico donde continuó su disfrutando de grandes éxitos y del cariño del público.

Fuente: www.elnoroestedigital.com

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *