Día Mundial del Arte 2019: El arte del enjaezamiento

El arte está intrínsecamente ligado a la ciudad de Caravaca de la Cruz. Aquí, podemos disfrutar de sus monumentos, su imaginería religiosa, sus bordados, etc. Por ello, queremos acercaros, con motivo del Día del Arte (15 de abril), una de las expresiones más características de la ciudad: los bordados de los mantos de los Caballos del Vino.

Los bordados actuales llevan un año de trabajo a varias manos; se necesitan varias bordadoras para poder crear cada año estas obras de arte en seda, plata, oro y otros elementos. Solo así pueden confeccionarse estos bellos ropajes dignos de no menos bellos animales. El nombre por el que se conoce a los mantos es el de “enjaezamiento”.

Los mantos no siempre fueron así, ya que sus orígenes eran mucho más humildes. El primer concurso tuvo lugar en 1921 y lo ganó el enjaezado de Dolores Michelena. Entonces los caballos se enjaezaban con colchas, mantones y prendas de naturaleza similar, muchas veces parte de los ajuares y bienes domésticos. Lo que hacía que se decantara la balanza en cada caso era el conjunto completo.

Ya a mediados de la década de los cuarenta, comenzaron a confeccionarse piezas bordadas. El primer caballo que las llevó así fue el Caballo del Hoyo. Después, en 1974, le siguieron todas las peñas caballistas, bordando su propio enjaezamiento anual.

Con el ajetreo del día 2 de mayo, cuando los caballos enjaezados salen a la calle, es normal no poder apreciar todos los detalles de los bordados. Por ello, se suelen exponer antes de ese día en los locales de las peñas correspondientes. Este es el momento de apreciarlos y observar todos sus detalles, como las caras de qué vecinos aparecen en cada manto. Además, pueden ir haciéndose las apuestas de qué manto ganará ese año, ya que hay un concurso para votar el mejor manto.

El trabajo de las bordadoras debe empezar con el diseño de los mantos. Este complejo trabajo artístico ha ido pasando de generación en generación, pero ahora se han potenciado cursos desde el Ayuntamiento con el objetivo de profesionalizar las tareas relacionadas con los bordados de los caballos del vino. Con los cursos que se imparten, se busca principalmente dar una formación a los diseñadores e incorporar nuevos valores a las labores relacionadas con los mantos. Impartiendo estos cursos de diseño y bordado, se pretende iniciar a los más jóvenes al bordado para que esta ocupación tenga un futuro y un reconocimiento. Para llevar a cabo estos talleres, se va a habilitar la última planta de la Casa-Museo de los Caballos del Vino como aula de los talleres y programas de bordado.

Esto no sería posible sin la lucha que se está llevando a cabo desde el Ayuntamiento y la Comunidad para impulsar la cualificación profesional del bordado. Este reconocimiento se ve como un paso fundamental para mantener la fiesta de los Caballos del Vino y el trabajo del bordado de los enjaezamientos, ya que se necesita ofrecer un futuro y un reconocimiento profesional a aquellos que los hacen posibles para que esta tradición pueda continuar. Además, permitirá reconocer la labor de las bordadoras que llevan años desarrollando esta labor, ya que su experiencia podrá ser reconocida con un título profesional.

El reconocimiento al colectivo local de bordadoras llegó este año 2019 durante el Día de la Mujer Trabajadora, cuando se les concedió el “Premio a la Mujer Trabajadora”, otorgado por la Concejalía de Mujer. Estas más de treinta mujeres, la mayoría de ellas aún en activo, son las que realizan las laboras de bordado de los enjaezamientos. Su contribución ha sido decisiva para mantener y promocionar las fiestas de los Caballos del Vino, candidatas a Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

Fuentes:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *