UN PASEO POR LA GLORIETA. LA CAPILLA DEL BAÑO

Hoy retomaremos nuestro paseo por La Glorieta con un monumento tan singular e importante para Caravaca de la Cruz como es El Templete.

Este Monumento está justo al final del paseo, presidiéndolo; conforme caminamos a través de él, guiados por los árboles que hay a ambos lado del camino, lo podemos observar desde lo lejos, hasta que al fin llegamos a él. Y nos encontramos con un edificio barroco del s. XVIII declarado monumento histórico-artístico de carácter nacional, de forma hexagonal, rodeado por las aguas provenientes de las Fuentes del Marqués.

La mayor singularidad del Templete le viene no del edificio en sí, sino de lo que éste representa y de lo que en él sucede cada tres de mayo: El ritual del Baño de la Santísima y Vera Cruz de Caravaca. Este acontecimiento se viene realizando casi sin interrupción desde la Edad Media. Consiste en sumergir la sagrada reliquia en las aguas que manan de las Fuentes, para purificarlas y transmitir a través de ellas sus beneficios. Después de esto el agua bendecida se rocía desde los cuatro puntos cardinales para que llegue a todas las personas que se agolpan fervorosas entorno al edificio.

En épocas pasadas se procedía al Baño de la Santísima Cruz para combatir plagas, epidemias, sequías, guerras, etcétera; dado el carácter milagroso de la sagrada reliquia. En torno a este hecho surgieron importantes procesiones dando lugar al acto más importante de lo que hoy conocemos como Fiestas en honor a la Santísima y Vera Cruz de Caravaca, celebradas cada año en el mes de mayo.

Ya veis, El Templete es un monumento cargado de simbolismo, historia y religión. ¡¡¡Animaos a conocerlo!!!

“EL MORO Y EL CRISTIANO”

Esta semana os voy a presentar a dos personajes muy queridos por todos los habitantes de Caravaca de la Cruz. Se trata del “Moro y el Cristiano”, un monumento realizado por el escultor valenciano recientemente fallecido, Rafael Pí Belda, hijo adoptivo de la ciudad. El conjunto escultórico de estilo neobarroco fue inaugurado en 1985. Estos dos personajes están ubicados en la plaza más emblemática de la ciudad, la Plaza del Arco, accedemos a ella por el arco que le da nombre desde el cual, ya antes de atravesarlo vemos enmarcadas en él, las dos figuras y al fondo la alta Torre del Campanario de la Parroquia de el Salvador. Visto desde este punto parece una preciosa postal.

Ellos son los que reciben y dan la bienvenida a todos los turistas y visitantes que llegan a la ciudad, deseosos de conocer su historia. Y nadie mejor que ellos para contarla, pues este par de esculturas son un fiel reflejo de lo que en otra época aconteció entre sus murallas.

En la Edad Media Caravaca era tierra fronteriza con el Reino Nazarí de Granada. Este hecho influyó en todos los sentidos la conformación de lo que hoy conocemos como Caravaca de la Cruz. Un lugar donde convivieron dos culturas totalmente diferentes entre sí dando paso a un marco de tolerancia y conformando un mundo de contrastes.

Si observamos el monumento nos damos cuenta de que el moro tiene una actitud de partida, se va de la ciudad con un armonioso movimiento cogiendo brioso su capa y adelantando el pie izquierdo. Se aleja para dejar paso al imponente guerrero cristiano que con un ademán firme y serio, apoyado sobre su espada lo ve marchar.

Por otro  lado, la escultura también hace referencia y evoca las fiestas que cada año, del uno al cinco de mayo, se celebran en esta ciudad en honor a la Santísima y Vera Cruz y que están declaradas de INTERÉS TURÍSTICO INTERNACIONAL.