Los Gigantes de Caravaca de la Cruz: Una tradición festera

Ya estamos en el mes de abril, el que tradicionalmente ha sido el aperitivo, tanto para los adultos como para los niños, de nuestras queridas fiestas de mayo. Para terminar este mes, recibimos, como marca la tradición, a los personajes más icónicos de nuestras fiestas. La llegada fue en la tarde del miércoles 24, cuando recibimos al Tío de la Pita y al Tamboril. Hasta el 29 de abril, podremos disfrutar de las actividades para toda la familia: pasacalles, meriendas, juegos, etc. A continuación, os contaremos un poquito más sobre la historia de nuestros amigos los gigantes.

En sus inicios, desfilaban el día del Corpus Christi. Aunque la fecha exacta de origen de esta fiesta se desconoce, las primeras referencias se pueden hallar en torno a los siglos XVI y XVII, siendo la primera de 1581. Después, en 1628, se tiene constancia del pago al pintor Tomás Carbonell por cuatro gigantes y un caballo para decoración teatral. Este mismo año, se paga al carpintero Lorenzo Navarro por montar los gigantes y a las personas encargadas de llevarlos. Dos años después, figuran como bienes de la Cofradía cuatro gigantes hechos por Juan Torrecilla Merino.

Ya en el siglo XVIII, se sabe que ya no participaban en el Corpus.  En 1774, se le entregan a la Cofradía dos cabezas y vestidos para enanos. En 1777, también se entrega una tarasca, una gran figura con forma de serpiente. En 1780, se produjo un pequeño paréntesis en la aparición de los gigantes, ya que se prohibieron las danzas y los gigantones en las celebraciones religiosas.

Con la llegada del siglo XIX, vuelven a aparecer durante otras celebraciones. Por ejemplo, en 1869, se comienzan a utilizar en las Fiestas de la Vera Cruz, al igual que en la actualidad. En los años 80 de este siglo, se conoce su presencia desde la fiesta de san Marcos a diario acompañados de música. En 1881, se aumenta el número de gigantes por la incorporación de la pareja de negros y la de gitanos. Al año siguiente, se conoce que el 25 de abril comenzó esta fiesta, que apareció en los programas de los años siguientes. Por ejemplo, como acompañantes de la procesión de bajada de la Cruz el 2 de mayo. Al finalizar este siglo, la tradición era muy similar a la actual, y creaba gran entusiasmo en la localidad.

Como hemos mencionado, existen diferentes personajes, que conforman el grupo festero que durante el resto del año descansa en la ermita de San Sebastián. Los principales son los progenitores, que son el Nano y la Nana. A la vez, son los de menor tamaño. Después, se construyeron la pareja de gitanos y la de negros. Ya por último, encontramos los personajes históricos, que son la pareja de moros, la de cristianos y el gigante Todmir. Además, van acompañados de cabezudos que bailan a su alrededor y de los personajes que les dan la música: el Tío de la Pita y el Tamboril.

La canción más popular es La Serafina, cuya letra y música podréis conocer en los siguientes enlaces:

Fuentes:

  • “Los gigantes de Caravaca. Sus orígenes y relación con la festividad del Santísimo Sacramento”, de Francisco Fernández García, en Revista de Fiestas (2000), p. 16.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *