El mes de las amapolas

La amapola, la flor que molesta a los agricultores y que adoran las redes sociales

Y es que, a pesar de la belleza primaveral de un campo cuajado de amapolas, para un agricultor la “Papaver rhoeas” no deja de ser una “Mala hierba” muy dificil de eliminar de los cultivos y que llega a originar mermas en la cosecha de cereal de hasta el 40 %.

Es una planta nitrófila, es decir, necesita que se remuevan los nitratos del suelo para crecer. Por ello podemos verlas en lugares donde la actividad del hombre se deja notar.

En las afueras de Caravaca de la Cruz y todo su término municipal, los campos y bancales en barbecho se visten de rojo regalándonos un paisaje único y efímero, porque la floración dura apenas unos días. Es una postal que cada mes de mayo, dependiendo su explendor de las lluvias estacionales, nos recuerda que el buen tiempo ya está aquí y el ciclo estacional ha  completado su vuelta.

Aunque el rojo de la amapola acapara el protagonismo, intercaladas entre estas son también habituales las preciosas margaritas o los mágicos dientes de León: ¡Quién de nosotros se ha podido resistir a soplar con fuerza y maravillarnos con el vuelo de sus semillas de algodón!

Es curioso observar cómo durante los últimos años, esta floración se ha convertido en la Ciudad en un fenómeno turístico y es habitual, en las proximidades del Paraje de Las Fuentes del Marqués, encontrar a muchos visitantes que impactados por la belleza del entorno, hacen un alto y pasan un rato disfrutándolo y llevándose este recuerdo en fotografías.

También se ha convertido en un decorado excepcional para multitud de álbumes de boda, pero sobre todo de comunión, algo igualmente tradicional del mes de mayo.

Sirva este blog de homenaje a la belleza de la primavera en Caravaca y como saludo al verano que aunque sin prisas este año, llegará mas pronto que tarde.

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